{"id":256,"date":"2010-11-20T00:39:13","date_gmt":"2010-11-20T00:39:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.puntotarot.com\/v2\/?p=256"},"modified":"2010-11-20T00:43:01","modified_gmt":"2010-11-20T00:43:01","slug":"evangelios-apocrifos-evangelio-armenio-de-la-infancia-7-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.puntotarot.com\/v2\/evangelios-apocrifos-evangelio-armenio-de-la-infancia-7-parte\/","title":{"rendered":"Evangelios Ap\u00f3crifos. Evangelio Armenio de la infancia 7 parte.-"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>De c\u00f3mo la Sagrada Familia march\u00f3 a la tierra de Cana\u00e1n.<br \/>\nTravesuras inlantiles de Jes\u00fas<\/strong><\/span><br \/>\nXVIII 1. Al despuntar el d\u00eda, Jos\u00e9, con Mar\u00eda y con Jes\u00fas, march\u00f3 a la tierra de<!--more--><br \/>\nCana\u00e1n, deteni\u00e9ndose en una ciudad que hab\u00eda por nombre Mathiam o Madiam. Y<br \/>\nJes\u00fas ten\u00eda entonces seis a\u00f1os y tres meses. Y sucedi\u00f3 que, circulando por la ciudad,<br \/>\nvio, en cierto lugar, un grupo de ni\u00f1os, y se dirigi\u00f3 hacia ellos. Y algunos, al ver que se<br \/>\nacercaba, dijeron: He aqu\u00ed que llega un ni\u00f1o extranjero. Pong\u00e1moslo en fuga. Mas<br \/>\notros dijeron: \u00bfY qu\u00e9 mal puede hacernos, puesto que es un ni\u00f1o como nosotros?<br \/>\n2. Y Jes\u00fas fue a sentarse junto a ellos, y les pregunt\u00f3: \u00bfPor qu\u00e9 permanec\u00e9is en<br \/>\nsilencio, y qu\u00e9 os propon\u00e9is hacer? Respondieron los ni\u00f1os: Nada. Mas Jes\u00fas insisti\u00f3:<br \/>\n\u00bfQui\u00e9n de vosotros conoce alg\u00fan juego? Los ni\u00f1os replicaron: No conocemos<br \/>\nninguno. Jes\u00fas exclam\u00f3: Mirad, pues, todos, y ved. Y, tomando barro de la tierra,<br \/>\namas\u00f3 con \u00e9l una figura de gorri\u00f3n, sopl\u00e9 sobre su cabeza y el p\u00e1jaro, como animado<br \/>\npor un h\u00e1lito de vida, ech\u00f3 a volar. Y Jes\u00fas dijo: Ea, id y atrapad a ese gorri\u00f3n. Y ellos<br \/>\nlo contemplaban emba\u00eddos y se maravillaban del milagro realizado por Jes\u00fas.<br \/>\n3. Y, amasando otra vez polvo del suelo, lo esparci\u00f3 por el aire hacia el cielo. Y el<br \/>\npolvo se troc\u00f3 en gran cantidad de moscas y de mosquitos, de los que toda la ciudad<br \/>\nqued\u00f3 llena y que molestaban en extremo a hombres y a animales. Y de nuevo tom\u00f3<br \/>\nbarro, con el que form\u00e9 abejas y avispas, que ech\u00f3 sobre los ni\u00f1os, conmovi\u00e9ndolos y<br \/>\nalarm\u00e1ndolos en grado sumo. Porque aquellos insectos, cayendo sobre la cabeza y<br \/>\nsobre el cuello de los ni\u00f1os, se deslizaban por dentro de su ropa hasta su pecho y los<br \/>\npicaban. Y ellos lloraban y se mov\u00edan de un lado para otro, dando chillidos. Mas Jes\u00fas,<br \/>\npara apaciguarlos, los llamaba con dulce acento y, pasando su mano por las picaduras,<br \/>\nles dec\u00eda: No llor\u00e9is, pues vuestros miembros no sufren ya ning\u00fan da\u00f1o. Y los ni\u00f1os se<br \/>\ncallaban. Y los habitantes de la ciudad y de la regi\u00f3n, viendo tales prodigios, se dec\u00edan<br \/>\nlos unos a los otros: \u00bfDe d\u00f3nde nos viene esta invasi\u00f3n de moscas y de mosquitos, que<br \/>\nha infestado nuestra poblaci\u00f3n? Los ni\u00f1os dijeron: Viene de un muchacho, hijo de un<br \/>\nviejo extranjero de cabellos blancos, que h\u00e1 obrado este prodigio. Y todos clamaron a<br \/>\nuna: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1? Los ni\u00f1os dijeron. No lo sabemos. (Porque Jes\u00fas hab\u00eda huido de all\u00ed<br \/>\ny se hab\u00eda ocultado a sus miradas.) Y los que o\u00edan hablar de todas las obras de Jes\u00fas,<br \/>\ndeseaban verlo y exclamaban: Esto es cosa de Dios y no de un hombre.<br \/>\n4. Y, a los tres d\u00edas, ocurri\u00f3 que Jes\u00fas fue a circular secretamente por la ciudad. Y<br \/>\nprestaba o\u00eddo a los discursos de las gentes, que murmuraban entre s\u00ed: \u00bfQui\u00e9n ha visto,<br \/>\nen esta ciudad, al hijo de un anciano canoso, de quien todo el mundo atestigua que<br \/>\nhace milagros que nuestros dioses no saben hacer? Otros comentaban: Dec\u00eds verdad,<br \/>\npues ese ni\u00f1o sabe hacer todo lo que quiere. Y Jes\u00fas, habiendo o\u00eddo esto, volvi\u00f3<br \/>\nsilenciosamente a su casa y se escondi\u00f3 en ella, para que nadie supiese nada. Empero,<br \/>\nvarios d\u00edas despu\u00e9s, Jes\u00fas march\u00f3 a reunirse con los nenes de su edad, en el sitio en<br \/>\nque estaban. Y, habi\u00e9ndolo divisado, todos fueron alegremente al encuentro suyo. Y se<br \/>\nprosternaron ante \u00e9l, dici\u00e9ndole: Bien venido seas, Jes\u00fas, hijo de un anciano venerable.<br \/>\n\u00bfPor qu\u00e9 has desaparecido, priv\u00e1ndonos de tu presencia, durante los muchos d\u00edas que<br \/>\nno has venido a este lugar? Todos nosotros&#8230; (Aqu\u00ed hay, en el manuscrito, una laguna,<br \/>\ndespu\u00e9s de la cual el texto vuelve a tomar el hilo de la narraci\u00f3n por el tenor<br \/>\nsiguiente:)&#8230; Y llegaron all\u00ed llorando y le hicieron gran duelo. Y el ni\u00f1o ten\u00eda siete<br \/>\na\u00f1os. Y, pasada una hora, los padres del peque\u00f1o preguntaron: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 ese<br \/>\nmuchacho, que ha matado de una pedrada a nuestro hijo? Todos respondieron: Lo<br \/>\nignoramos. Y los padres, levantando el cad\u00e1ver, lo llevaron a su casa. Y fueron a ver al<br \/>\njuez de la ciudad, a quien contaron toda la historia. Y el juez orden\u00f3 que se detuviese a<br \/>\nlos muchachos y que se los trajese a su presencia. Cuando hubieron llegado, los<br \/>\ninterrog\u00f3, y les dijo: \u00a1Mozos y ni\u00f1os, grandes y peque\u00f1os, que est\u00e1is congregados<br \/>\naqu\u00ed, en la sala de audiencia, considerad vuestra juventud! No imagin\u00e1is que vuestros<br \/>\nlloros y vuestras l\u00e1grimas me decidir\u00e1n a absolveros por escr\u00fapulo de conciencia, o<br \/>\nque voy a poneros en libertad, mediante una intercesi\u00f3n o un regalo, como cre\u00e9is, sin<br \/>\nduda. No habr\u00e1 nada de ello, sino que os har\u00e9 desgarrar muchas veces en tormentos<br \/>\ncrueles, y perecer de mala muerte. No os hag\u00e1is ilusiones al respecto, dici\u00e9ndoos unos<br \/>\nque sois hijos de familia, y otros hijos de pobre, y pensando que el juez se apiadar\u00e1 de<br \/>\nquien guste. \u00a1No! Yo os juro por el poder de mis dioses y por la gloria de mi soberano<br \/>\nel Emperador, que todos tantos como se\u00e1is, ser\u00e9is condenados en este mismo d\u00eda.<br \/>\nDecidme, pues, qui\u00e9n, de entre vosotros, ha matado a ese ni\u00f1o, ya que todos los que<br \/>\nestabais all\u00ed, lo conoc\u00e9is. Ellos contestaron a una: \u00a1Oh juez, esc\u00fachanos, y advierte<br \/>\nque, unos respecto de otros, atestiguamos, bajo juramento, que somos inocentes! El<br \/>\njuez repuso: Os dije ya, y os repito ahora, que os h\u00e1blo as\u00ed, no en tono de amenaza,<br \/>\nsino de benevolencia. No encubr\u00e1is vuestro delito, si no quer\u00e9is perecer como ese<br \/>\nni\u00f1o, sin que nada, ni nadie, os sirva de ayuda. Los muchachos replicaron: \u00a1Oh juez, te<br \/>\ndecimos exactamente la verdad, tal como la conocemos! Y, no pudiendo saber qui\u00e9n<br \/>\nes el culpable, \u00bfpor qu\u00e9, mediante una mentira, entregar\u00edamos un inocente a la muerte?<br \/>\nEl juez refrend\u00e9: Os har\u00e1 castigar severamente, y luego os har\u00e9 parecer con muerte<br \/>\ncruel, si no me descubr\u00eds la verdad. Los muchachos insistieron, repitiendo: Juntos<br \/>\nestamos ante ti. Todo lo que nos mandes decir, y que sepamos, lo diremos. En Vista de<br \/>\nesta persistencia en la negativa, el juez, lleno de c\u00f3lera, mand\u00f3 que se los desnudase y<br \/>\nse los azotase con correhuelas crudas. Y el que era el matador del ni\u00f1o, intimidado por<br \/>\nel juez, lanz\u00f3 un grito, y exclam\u00f3: \u00a1Oh juez!, l\u00edbrame de estas ligaduras y te indicar\u00e1<br \/>\nqui\u00e9n es el matador del ni\u00f1o. El juez orden\u00f3 que se lo desligase, y, llam\u00e1ndolo a su<br \/>\nvera, con caricias y con buenas palabras, le dijo: Expl\u00edcame puntualmente y por orden<br \/>\ntodo lo que sepas. Y el muchacho expuso: \u00a1Esc\u00fachame, oh juez! Yo me encontraba<br \/>\nall\u00ed, separado y alejado de todos, y vi al peque\u00f1o Jes\u00fas, el hijo del viejo Jos\u00e9 el<br \/>\nextranjero, que, jugando, hiri\u00f3 mortalmente a ese ni\u00f1o de una pedrada y huy\u00f3, acto<br \/>\nseguido. El juez indag\u00f3: \u00bfY habia contigo otros, cuando muri\u00f3 el ni\u00f1o, y son testigos<br \/>\nde que Jes\u00fas es el autor del hecho? Todos contestaron a una: S\u00ed, \u00e9l es. El juez dijo: \u00bfY<br \/>\npor qu\u00e9 no me lo denunciasteis, tan pronto vinisteis aqu\u00ed? Los muchachos dijeron:<br \/>\nCre\u00edamos que hubi\u00e9ramos procedido mal traicion\u00e1ndolo por ser hijo de un pobre<br \/>\nextranjero. El juez dijo: \u00bfY os parecer\u00eda preferible condenar a un inocente en forma<br \/>\nlegal, a dejar libre al que era digno de muerte? Seguidamente, hizo arrestar a Jos\u00e9, lo<br \/>\ninterrog\u00f3 y orden\u00f3 emprender pesquisiciones in\u00fatiles para hallar a Jes\u00fas. Empero,<br \/>\ncuando somet\u00eda a Jos\u00e9 a nuevo interrogatorio, Jes\u00fas entr\u00f3 s\u00fabitamente en el tribunal.<br \/>\nMuchas palabras de discusi\u00f3n y muchos altercados pasaron entre Jes\u00fas y el<br \/>\nmagistrado, quien, finalmente, lleno de furia, mand\u00f3 llamar a los muchachos y les dijo:<br \/>\nReveladme la verdad de una vez, a fin de que quede yo bien informado. \u00bfSois vosotros<br \/>\nlos que hab\u00e9is causado esta muerte, o es el peque\u00f1o Jes\u00fas? Ellos dijeron que \u00e9ste era el<br \/>\ncausante. Entonces Jes\u00fas resucit\u00f3 al muerto y lo oblig\u00f3 a designar al verdadero<br \/>\nmatador, como as\u00ed lo hizo. Y descubierto por la misma v\u00edctima la realidad del caso,<br \/>\nJes\u00fas colm\u00f3 de reproches al juez. Y el ni\u00f1o conserv\u00e9 su vida hasta la hora de nona del<br \/>\nd\u00eda, de suerte que todos tuvieron tiempo de ir a verlo resucitado de entre los muertos.<br \/>\nDespu\u00e9s, Jes\u00fas, tomando la palabra, dijo al ni\u00f1o: Saul, hijo de Saivur, duerme ahora y<br \/>\ndescansa, hasta que llegue el juez universal, que pronunciar\u00e1 un juicio equitativo. Y,<br \/>\npronunciadas estas palabras, el ni\u00f1o, inclinando la cabeza, qued\u00f3 dormido. Al ver lo<br \/>\ncual, todos los que hab\u00edan sido testigos de tama\u00f1os prodigios se llenaron de p\u00e1nico y<br \/>\nse dejaron caer como muertos. Y no se atrev\u00edan a mirar a Jes\u00fas. En la violencia de su<br \/>\nespanto, temblaban ante \u00e9l y su sorpresa redoblaba en raz\u00f3n de la tierna edad del<br \/>\ntaumaturgo. Jes\u00fas quiso retirarse, pero aquellas gentes le imploraban y dec\u00edan: Vuelve<br \/>\nde nuevo la vida al muerto que has resucitado. Mas Jes\u00fas se neg\u00f3 a hacerlo y dijo: Si,<br \/>\ndesde un principio, hubieseis cre\u00eddo en mi palabra, y aceptado mi testimonio, poder no<br \/>\nme faltaba para acceder al ruego que ahora me dirig\u00eds. Pero, puesto que hab\u00e9is<br \/>\nconspirado para condenarme injustamente, y os hab\u00e9is encarnizado y ensa\u00f1ado<br \/>\nindignamente contra m\u00ed, por medio de testimonios calumniosos, he resucitado a ese<br \/>\nni\u00f1o, para oponerlo como testigo a vuestras imputaciones, y as\u00ed he escapado a la<br \/>\nmuerte. Y, esto hablado, Jes\u00fas desapareci\u00f3 de su vista. Y sacaron a Jos\u00e9 de su prisi\u00f3n<br \/>\ny lo pusieron en libertad. Y varias personas que, habiendo ido a buscar a Jes\u00fas, no<br \/>\nhab\u00edan conseguido encontrarlo, suplicaban a Jos\u00e9, y le dec\u00edan: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu hijo,<br \/>\npara que vaya a resucitar otra vez al peque\u00f1uelo? Mas Jos\u00e9 repuso: Lo ignoro. Y, al<br \/>\nd\u00eda siguiente, al amanecer, se levant\u00f3, tom\u00f3 al ni\u00f1o y a su madre, y, saliendo de la<br \/>\nciudad, se puso en camino. Y Jes\u00fas ten\u00eda entonces seis a\u00f1os y once meses. Y llegaron<br \/>\na una aldea llamada Iaiel, donde habitaron una buena temporada.<br \/>\n5. Y, un d\u00eda, Jos\u00e9 y Mar\u00eda tuvieron consejo con respecto a Jes\u00fas, y dijeron: \u00bfQu\u00e9<br \/>\nharemos con \u00e9l, puesto que por su causa tenemos que soportar tantas molestias e<br \/>\ninquietudes de las gentes, en todas las poblaciones por que pasamos? Es de temer que<br \/>\ncualquier d\u00eda se lo aprese a viva fuerza o a escondidas, y que nosotros perezcamos con<br \/>\n\u00e9l. Jos\u00e9 dijo: Puesto que me interrogas, \u00bfhas pensado tomar alguna resoluci\u00f3n en el<br \/>\nasunto? Mar\u00eda dijo: Bien ves que va siendo ya un ni\u00f1o mayor y que, sin embargo, anda<br \/>\nsiempre por donde le parece, y no para un momento en casa. Si te parece, podr\u00edamos<br \/>\ndedicarlo a la profesi\u00f3n de escriba, para que quede bajo la dependencia de un maestro,<br \/>\npara que se ejercite en toda clase de estudios y en el conocimiento de las leyes divinas,<br \/>\ny para que nosotros vivamos en paz.<br \/>\n6. Jos\u00e9 dijo: Raz\u00f3n llevas. C\u00famplase tu voluntad. Mar\u00eda dijo: Si no se fija en parte<br \/>\nalguna para estudiar, siendo ya muy h\u00e1bil y capaz de comprenderlo todo, no se<br \/>\nsometer\u00e1 a un maestro. Jos\u00e9 dijo: No temas por \u00e9l, porque su aspecto est\u00e1 lleno de<br \/>\nmisterio, y maravillosas, prodigiosas, sorprendentes son sus obras. Y he aqu\u00ed por qu\u00e9<br \/>\nvamos por toda la tierra, como n\u00f3madas sin patria, esperando que el se\u00f1or nos<br \/>\nsignifique su voluntad, y satisfaga, en beneficio nuestro el deseo de nuestros<br \/>\ncorazones. Mar\u00eda observ\u00f3: Muy ansiosa estoy por lo que a eso respecta, y no s\u00e9 lo que<br \/>\nsuceder\u00e1 m\u00e1s tarde. Jos\u00e9 repuso: M\u00e1s tarde, en la hora de la prueba, el Se\u00f1or nos<br \/>\nsacar\u00e1 de angustias. No te entristezcas. Y, despu\u00e9s de estas palabras confidenciales,<br \/>\ncall\u00e1ronse ambos esposos.<br \/>\nDe c\u00f3mo la Sagrada Familia volvi\u00f3 a la tierra de Israel y aplic\u00f3 a Jes\u00fas al estudio de<br \/>\nlas letras<br \/>\nXIX 1. Y Jos\u00e9, levant\u00e1ndose, tom\u00f3 a Jes\u00fas y a Mar\u00eda y los llev\u00f3 a tierra de Israel. Y<br \/>\nlleg\u00f3 a una ciudad llamada Bothosoron o Bodosoron, donde hab\u00eda un rey, de raza<br \/>\nhebraica, que ten\u00eda por nombre Baresu, y que era hombre piadoso, misericordioso y<br \/>\ncaritativo. Y, como Jos\u00e9 hubiese o\u00eddo hablar de \u00e9l con grandes loores, pens\u00f3 en ir a<br \/>\nverlo y pregunt\u00f3 a los habitantes de la ciudad: \u00bfQu\u00e9 car\u00e1cter es el de vuestro rey? Y<br \/>\nellos contestaron: Muy bueno. Entonces Jos\u00e9 fue al palacio real, y declar\u00f3 su deseo al<br \/>\nportero, a quien dijo: Hombre respetable, quiero pedirte una cosa. El portero repuso:<br \/>\nHabla.<br \/>\n2. Y Jos\u00e9 expuso: He o\u00eddo decir que vuestro rey es justo para los s\u00fabditos, ben\u00e9fico<br \/>\npara los pobres y sol\u00edcito para los extranjeros. Y extranjero soy, por lo cual me ser\u00eda<br \/>\nmuy grato verlo, y escuchar de su boca alguna palabra. El portero indic\u00f3: D\u00e9jame unos<br \/>\nmomentos para anunciarme, entrar y luego introducirte. Porque bien sabes cu\u00e1l es el<br \/>\nuso y la voluntad de los reyes y de los magistrados. La consigna es prevenirlos<br \/>\nprimero y, despu\u00e9s, ejecutar sus \u00f3rdenes. Y el portero, habi\u00e9ndose anunciado, fue<br \/>\nadmitido cerca del rey, y \u00e9ste mand\u00f3 que se introdujese a Jos\u00e9. El cual fue a<br \/>\npresentarse al monarca e, inclin\u00e1ndose, se prostern\u00e9 ante \u00e9l.<br \/>\n3. Y el rey lo recibi\u00f3, dici\u00e9ndole: Bien venido seas a esta corte, venerable anciano. Ten<br \/>\nla bondad de tomar asiento. Y Jos\u00e9, despu\u00e9s de sentarse, se encerr\u00f3 en el silencio, y<br \/>\nnada dijo. Y el rey lo trat\u00f3 con cuidado, ordenando que se les trajese una mesa<br \/>\nricamente provista, ambos comieron, bebieron y se regocijaron. Y el rey pregunt\u00f3 a<br \/>\nJos\u00e9: \u00bfDe qu\u00e9 pa\u00eds vienes, venerable anciano, y ad\u00f3nde te diriges? Jos\u00e9 contest\u00f3:<br \/>\nVengo de una tierra lejana. El rey dijo: Te repito mi bienvenida, y te aseguro que har\u00e9<br \/>\nen tu obsequio cuanto me pidas. Jos\u00e9 dijo: Viejo y extranjero, he llegado y me placer\u00eda<br \/>\nhabitar en esta ciudad, en un lugar cualquiera. Poseo alguna habilidad en los trabajos<br \/>\nde carpinter\u00eda, y lo que fuese necesario en el palacio real lo cumplir\u00eda en todo tiempo.<br \/>\nEntonces el rey prohibi\u00f3 que nadie lo molestase por su calidad de extranjero.<br \/>\n4. Y Jos\u00e9, levant\u00e1ndose, se prostern\u00e9 ante el soberano, y le dijo: \u00a1Oh rey, si en ello no<br \/>\nves inconveniente, dedica a mi hijo al estudio! He sabido que hay en esta ciudad un<br \/>\ndoctor, que educa a los ni\u00f1os, y que est\u00e1 dotado de mucho talento y de mucha<br \/>\nsabidur\u00eda. Conf\u00edale el cuidado de ense\u00f1ar a mi hijo las letras, para que se instruya a<br \/>\nfondo en la ciencia de las Escrituras, de la Ley augusta y de los mandamientos de<br \/>\nDios. El rey dijo: S\u00ed, har\u00e9 lo que me pides y cumplir\u00e9 tu deseo. Pero, antes, es<br \/>\nnecesario que traigas a tu hijo a mi presencia, para que yo juzgue si se halla capacitado<br \/>\npara abordar el estudio y el aprendizaje de las letras y de la ciencia, despu\u00e9s de lo cual<br \/>\nlo entregar\u00e9 y lo recomendar\u00e9 a su profesor. Y Jos\u00e9 dio las gracias, y fue a llevar la<br \/>\nbuena nueva a Mar\u00eda, a quien hizo un vivo elogio del rey. Pero, en vez de regocijarse,<br \/>\nMar\u00eda se afligi\u00f3 y se espant\u00f3. Porque desconfiando de las buenas intenciones del rey,<br \/>\ntem\u00eda que no hubiese pedido por traici\u00f3n ver al ni\u00f1o, para reducirlo a esclavitud. Y,<br \/>\nllorando, dijo a Jos\u00e9: \u00bfPor qu\u00e9 declaraste al rey la existencia, el nombre y las buenas<br \/>\ncualidades de un hijo tuyo? Mas Jos\u00e9 replic\u00f3: \u00a1Por la vida del Se\u00f1or, no tengas miedo!<br \/>\nEl rey no me mand\u00f3 llevarle al ni\u00f1o por felon\u00eda, sino por querer que, bajo sus<br \/>\nauspicios, un maestro le d\u00e9 ense\u00f1anza e histrucci\u00f3n. Mar\u00eda dijo: A ti te toca acabar de<br \/>\ncerciorarte de ello. Ahora, te entrego a mi hijo y m\u00e1s tarde te lo reclamar\u00e9! Jos\u00e9 dijo:<br \/>\nLlevas raz\u00f3n. Mar\u00eda dijo: Si quieres presentar el ni\u00f1o al rey, ll\u00e9valo a palacio,<br \/>\nconforme a tu gusto. Pero inf\u00f3rmate de antemano de cuanto toca a la seguridad del<br \/>\nni\u00f1o y s\u00f3lo entonces debes conducirlo a la presencia del rey. Jos\u00e9 dijo: Obrar\u00e9 seg\u00fan<br \/>\ntu voluntad. Y, tomando a Jes\u00fas, lo llev\u00f3 ante el rey, que lo salud\u00f3 con estas palabras:<br \/>\nBien venido seas, ni\u00f1o, hijo del Padre y descendiente de un gran rey. Y mand\u00f3 llamar<br \/>\nal doctor supremo, encargado de adoctrinar a los ni\u00f1os, y que hab\u00eda por nombre<br \/>\nGamaliel. Y, cuando hubo llegado, el rey lo recibi\u00f3 con mucho afecto, y le dijo:<br \/>\nMaestro, quiero que te encargues de ense\u00f1ar las letras a este ni\u00f1o, y todo lo necesario<br \/>\npara su sustento y dem\u00e1s gastos materiales lo recibir\u00e1s del real tesoro. Y Gamaliel<br \/>\npregunt\u00f3: \u00bfDe qui\u00e9n es este hermoso ni\u00f1o? Respondi\u00f3le el rey: Es hijo de un hombre<br \/>\ndeelevada familia y descendiente de real estirpe, y el viejo que aqu\u00ed ves es su tutor.<br \/>\nGamaliel dijo: H\u00e1gase tu voluntad. Entonces Jos\u00e9, levant\u00e1ndose, se prostern\u00e9, tom\u00f3 al<br \/>\nni\u00f1o, y volvi\u00f3 con \u00e9l a su casa, lleno de j\u00fabilo. Y cont\u00f3 todo lo ocurrido a Mar\u00eda, y,<br \/>\nregocij\u00e1ndose, bendec\u00eda al Se\u00f1or.<br \/>\nDe c\u00f3mo Jes\u00fas fue confiado a Gamaliel para aprender las letras.<br \/>\nNuevos prodigios realizados por Jes\u00fas<br \/>\nXX 1. Y, al d\u00eda siguiente, Jos\u00e9 fue con Jes\u00fas a casa de Gamaliel. Y, cuando el ni\u00f1o<br \/>\nvio al maestro, se inclin\u00f3 y se prostern\u00f3 ante \u00e9l. Y Gamaliel dijo: Bien venido seas,<br \/>\nplanta nueva, fruto suave, racimo florido. Despu\u00e9s, pregunt\u00f3 a Jos\u00e9: Dime, venerable<br \/>\nanciano: \u00bfEste hijo es tuyo o de otro? Y Jos\u00e9 respondi\u00f3: Dios me lo ha dado por hijo,<br \/>\nno seg\u00fan la carne, sino seg\u00fan el esp\u00edritu. Gamaliel interrog\u00f3: \u00bfCu\u00e1ntos a\u00f1os tiene?<br \/>\nJos\u00e9 contest\u00f3: Siete. A\u00f1adi\u00f3 Gamaliel: \u00bfLo has llevado, antes que a m\u00ed, a otro maestro,<br \/>\npara instruirlo, o para hacerle aprender alguna otra profesi\u00f3n? Y repuso Jos\u00e9: No lo he<br \/>\nllevado a nadie. Gamaliel dijo: Y ahora, \u00bfqu\u00e9 quieres hacer de \u00e9l? Jos\u00e9 dijo: Por orden<br \/>\ndel rey y con tu aquiescencia, he venido aqu\u00ed, atra\u00eddo por la fama de sabio que te<br \/>\ncircunda. Y Gamaliel replic\u00f3: Bien venido seas, venerable anciano. Guardo hacia ti las<br \/>\nmayores consideraciones, y siento mi \u00e1nimo sobrecogido y confuso, al conversar<br \/>\ncontigo, y al hablar en tu presencia. Sin embargo, esc\u00fachame y te expondr\u00e9 la verdad.<br \/>\nCuando miro a tu hijo, veo claramente en la hermosa expresi\u00f3n de sus rasgos y en la<br \/>\nbella semejanza de su imagen, que no necesita estudiar, quiero decir, que no necesita<br \/>\no\u00edr o comprender las lecciones de nadie. Porque est\u00e1 lleno de toda gracia y de toda<br \/>\nciencia, y el Esp\u00edritu Santo habita en \u00e9l, y no puede de \u00e9l separarse. Jos\u00e9 objet\u00f3: Pero<br \/>\n\u00bfqu\u00e9 har\u00e9 de \u00e9l, sin la ayuda de un maestro que le ense\u00f1e una sola palabra de escritura?<br \/>\nGamaliel le aconsej\u00f3: Ded\u00edcalo a un oficio manual, que coincida con tu inter\u00e9s a una<br \/>\nque con su inclinaci\u00f3n. Al o\u00edr estas palabras, Jos\u00e9 se amohin\u00f3 profundamente, y, con<br \/>\nl\u00e1grimas en los ojos, cay\u00f3 a los pies de Gamaliel, y exclam\u00f3, suplicante: \u00a1Buen<br \/>\nmaestro, s\u00e9 paciente con mi hijo, y long\u00e1nime conmigo! No me trates como a un<br \/>\nextranjero sin patria, y no me desde\u00f1es. Enc\u00e1rgate con benevolencia de este ni\u00f1o.<br \/>\nTodo lo que Dios se digne concederle del don de ciencia, se lo conceder\u00e1. Cuanto a<br \/>\nm\u00ed, te pagar\u00e9 en cantidad doble el precio de tus desvelos. Y Gamaliel dijo: \u00a1Basta!<br \/>\nHar\u00e9 lo que deseas.<br \/>\n2. Entonces el maestro tom\u00f3 las tablillas que hab\u00eda tra\u00eddo consigo Jes\u00fas, y dijo:<br \/>\nEscribir\u00e9 doce letras, y, si el ni\u00f1o es capaz de ajustarse y ordenarse las dem\u00e1s en la<br \/>\ncabeza, escribir\u00e9 estas \u00faltimas hasta completarlas todas. Jos\u00e9 dijo: Haz como gustes. Y<br \/>\nel maestro se puso a escribir doce letras. Y Jes\u00fas, coloc\u00e1ndose ante su maestro,<br \/>\ncomenz\u00f3 a observar primero las particularidades de la escritura, y despu\u00e9s las letras.<br \/>\nCuando el maestro las hubo escrito, entreg\u00f3 las tablillas a Jes\u00fas. Y \u00e9ste, inclin\u00e1ndose,<br \/>\nse prostern\u00f3 ante \u00e9l, y recibi\u00f3 de su mano las tablillas.<br \/>\n3. Gamaliel expuso: Esc\u00fachame, hijo m\u00edo, y lee tal como yo te indique. Y comenz\u00f3 a<br \/>\nnombrar las letras. Mas Jes\u00fas lo hizo observar: Maestro, hablas de tal suerte, que no<br \/>\nentiendo lo que dices. Esa palabra que acabas de pronunciar, me parece un t\u00e9rmino de<br \/>\notro idioma, y no lo comprendo. Gamaliel repuso: Es el nombre de la letra. Jes\u00fas<br \/>\nobjet\u00f3: Conozco la letra, pero dame su explicaci\u00f3n. Gamaliel replic\u00f3: \u00bfY qu\u00e9<br \/>\ninterpretaci\u00f3n soportar\u00eda esta letra por s\u00ed misma? Jes\u00fas pregunt\u00f3: \u00bfPor qu\u00e9 la primera<br \/>\nletra tiene otro aspecto, otra forma y hasta otra figura que las dem\u00e1s? Respondi\u00f3<br \/>\nGamaliel: Es para que, merced a esa circunstancia, hable a nuestros ojos, de modo que<br \/>\nla veamos bien, la reconozcamos bien, la discernamos bien, y luego podamos<br \/>\ndeterminar adecuadamente su sentido. Y Jes\u00fas dijo: Hablas con cordura y con acierto,<br \/>\npero expl\u00edcarne lo que te pido. Yo s\u00e9 que toda letra tiene un rango definido, en que se<br \/>\nmanifiesta su sentido misterioso, que es \u00fanico y determinado para cada letra. Y<br \/>\nGamaliel advirti\u00f3: Los antiguos doctores y sabios no han parado su atenci\u00f3n en otra<br \/>\ncosa que en la forma de la letra y en su nombre. Jes\u00fas dijo: Lo s\u00e9 perfectamente, y lo<br \/>\nque quisiera que me procurases es la explicaci\u00f3n de la letra. El maestro interrog\u00f3:<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 quieres significar con esa petici\u00f3n, que no comprendo? El ni\u00f1o contest\u00f3 a esta<br \/>\ninterrogaci\u00f3n con otras tres: \u00bfQu\u00e9 es la letra? \u00bfY qu\u00e9 es la palabra? \u00bfY qu\u00e9 es la frase?<br \/>\nY Gamaliel se humill\u00f3, diciendo: Dejo a tu cargo la respuesta, porque yo la ignoro. Al<br \/>\no\u00edr esto, Jos\u00e9 se indign\u00f3 en su alma, y dijo a Jes\u00fas: Hijo m\u00edo, no repliques asi a tu<br \/>\nmaestro. Comienza por aprender, despu\u00e9s de lo cual, sabr\u00e1s. Y, hecha esta<br \/>\nrecomendaci\u00f3n, se fue silenciosamente a su casa, y cont\u00e9 a Mar\u00eda lo que hab\u00eda o\u00eddo<br \/>\ndecir, y visto hacer a Jes\u00fas. Y ella se entristeci\u00f3 mucho, y le dijo: Ya te advert\u00ed de<br \/>\nantemano que no se dejar\u00eda instruir por nadie. Mas Jos\u00e9 la tranquiliz\u00f3, diciendo: No te<br \/>\naflijas, que todo ocurrir\u00e1 como Dios disponga. Y, al salir de casa del maestro, Jos\u00e9<br \/>\nhab\u00eda dejado al ni\u00f1o en el mismo lugar que ocupaba. Y Jes\u00fas, tomando la tableta, sin<br \/>\ndecir nada, se puso a leer, primero las letras, luego las palabras, y finalmente las frases.<br \/>\nY deposit\u00e9 la tablilla ante Gamaliel, y dijo: Maestro, conozco las letras qu\u00e9 has escrito.<br \/>\nAhora escribe por su orden las dem\u00e1s letras hasta completarlas todas. Y,<br \/>\nprostern\u00e1ndose ante Gamaliel, tom\u00f3 otra vez la tablilla, y ley\u00f3 de la misma manera<br \/>\nprimero las letras, luego las palabras, y finalmente las frases. Y nuevamente deposit\u00e9<br \/>\nla tablilla ante Gamaliel, y dijo: Maestro, \u00bfhas acabado la serie de las letras que hab\u00edas<br \/>\ncomenzado a formar? Gamaliel repuso. S\u00ed, hijo m\u00edo. He aqu\u00ed sus nombres reunidos<br \/>\nordenada e \u00edntegramente. Y Jes\u00fas dijo: Maestro, todo lo que me has escrito, lo he<br \/>\naprendido y lo s\u00e9 perfectamente. Ahora, para mi instrucci\u00f3n, escr\u00edbeme otra cosa, a fin<br \/>\nde que la aprenda y la sepa. Y Gamaliel replic\u00f3: Pero dame antes la interpretaci\u00f3n de<br \/>\nlas letras, para que la conozca. Respondi\u00f3 Jes\u00fas, y dijo: \u00bfT\u00fa eres maestro en Israel, y<br \/>\nno sabes esto? Respondi\u00f3 Gamaliel, y dijo: Todo lo que s\u00e9 es lo que he aprendido de<br \/>\nmis padres. Y Jes\u00fas expuso: La letra simple significa por s\u00ed misma el nombre de Dios.<br \/>\nLa palabra que nace de la letra, y que toma cuerpo en ella, es el Verbo encarnado. Y la<br \/>\nfrase que se expresa por la letra y por la palabra, es el Esp\u00edritu Santo. De suerte que, en<br \/>\nesta Trinidad, la letra simple o Dios engendra la palabra o Verbo, que se incorpora al<br \/>\nEsp\u00edritu, el cual, al manifestarse, se afirma en la palabra enunciada.<br \/>\n4. Al o\u00edr estas cosas, Gamaliel lo mir\u00e9, estupefacto ante el saber de que estaba dotado,<br \/>\ny le pregunt\u00e9: \u00bfD\u00f3nde has adquirido la ciencia que posees? Yo pienso que todos los<br \/>\ndones del Esp\u00edritu Santo se han reunido en ti. Mas Jes\u00fas repuso: Maestro, vuelvo a<br \/>\nrogarte que me ense\u00f1es alguna otra cosa de aquellas que has prometido ense\u00f1arme. Y<br \/>\nGamaliel dijo: Hijo m\u00edo, a m\u00ed es a quien toca convertirme en disc\u00edpulo tuyo, pues has<br \/>\naparecido en medio de nosotros como un prodigio, hasta el punto de que, poco ha, tus<br \/>\ncompa\u00f1eros de ense\u00f1anza me han pedido que te restituya a tu hogar, por ser<br \/>\ndemasiado sabio para continuar entre ellos. Soy yo, repito, quien vuelve a rogarte que<br \/>\nme des una explicaci\u00f3n de la escritura. Y Jes\u00fas dijo: Te la dar\u00e9, mas t\u00fa no podr\u00e1s<br \/>\ncomprender este misterio, que est\u00e1 oculto a las intuiciones de la raz\u00f3n humana, hasta<br \/>\nque el Se\u00f1or, que escruta los pensamientos en todo lugar y en todo tiempo, lo revele a<br \/>\ntodos los nacidos, y reparta con profusi\u00f3n los dones del Esp\u00edritu Santo. Porque ahora,<br \/>\npor lo poco que has visto de m\u00ed, y escuchado de mis palabras, puedes conocerme, y<br \/>\nsaber qui\u00e9n soy. Empero m\u00e1s tarde, oyendo hablar de m\u00ed, me ver\u00e1s y me conocer\u00e1s. Y<br \/>\nGamaliel murmur\u00e9 entre s\u00ed: Verdaderamente, hijo de Dios es \u00e9ste. Yo creo que es el<br \/>\nMes\u00edas, cuyo advenimiento los profetas han anunciado.<br \/>\n5. Y Gamaliel llam\u00e9 a Jos\u00e9, y le dijo: Venerable anciano, raz\u00f3n ten\u00edas al manifestarme<br \/>\nque este ni\u00f1o no era hijo tuyo seg\u00fan la carne, sino seg\u00fan el esp\u00edritu. Y Jos\u00e9 pregunt\u00f3 a<br \/>\nJes\u00fas: \u00bfQu\u00e9 har\u00e9 de ti, puesto que no te sometes al maestro? Respondi\u00f3 Jes\u00fas: \u00bfPor<br \/>\nqu\u00e9 te irritas contra m\u00ed? Lo que me ha ense\u00f1ado lo sab\u00eda ya, y a las cuestiones que me<br \/>\nha planteado no les ha dado soluci\u00f3n. Jos\u00e9 repuso: Te he puesto a instruir, para recibir<br \/>\nlecciones, y para adquirir sabidur\u00eda, y resulta que eres t\u00fa quien ense\u00f1a al maestro.<br \/>\nJes\u00fas dijo: Lo que no sab\u00eda lo he aprendido, y lo que s\u00e9 no necesito aprenderlo. Y<br \/>\nGamaliel exclam\u00e9: \u00a1No hables m\u00e1s, porque me afrentas! Lev\u00e1ntate, ve en paz, y que el<br \/>\nSe\u00f1or te sea pr\u00f3spero.<br \/>\n6. Y Jes\u00fas se levant\u00f3 sin demora, tom\u00f3 las tablillas, se prostern\u00e9 ante Gamaliel, y le<br \/>\ndijo: Maestro bueno, ot\u00f3rguete Dios tu recompensa. Y Gamaliel contest\u00e9: Ve en paz, y<br \/>\nrealice el Se\u00f1or tus deseos en bien tuyo. Y Jes\u00fas march\u00f3 a reunirse a su madre, la cual<br \/>\nlo interrog\u00f3: Hijo m\u00edo, \u00bfc\u00f3mo has podido aprenderlo todo, en un solo d\u00eda? Y Jes\u00fas<br \/>\nafirm\u00f3: Todo lo he aprendido, en efecto, y el maestro no ha sabido responder<br \/>\nsatisfactoriamente a nada de cuanto le propuse.<br \/>\n7. Y Jos\u00e9, que estaba muy entristecido por causa de Jes\u00fas, consult\u00e9 a Gamaliel,<br \/>\npregunt\u00e1ndole: Dime, maestro, \u00bfqu\u00e9 har\u00e9 de mi hijo? Y Gamaliel repuso: Ens\u00e9\u00f1ale<br \/>\ntodo lo que concierne a tu oficio de carpintero. Y Jos\u00e9 fue a su casa, y, viendo a Jes\u00fas<br \/>\nsentado con las tablillas en la mano, lo interrog\u00f3: \u00bfLo has aprendido todo? Jes\u00fas<br \/>\nreplic\u00f3: Todo lo he aprendido, y quisiera ser profesor de ni\u00f1os. Mas Jos\u00e9 dijo: Como<br \/>\ns\u00e9 que no quieres estudiar, aprender\u00e1s conmigo el oficio de carpintero. Y Jes\u00fas dijo:<br \/>\nLo aprender\u00e9 tambi\u00e9n.<br \/>\n8. Y Jos\u00e9 hab\u00eda empezado a fabricar para el rey un trono magn\u00edficamente esculpido. Y<br \/>\nuna de las gradas era muy corta, y no pod\u00eda unirse proporcionalmente a la otra grada.<br \/>\nY Jes\u00fas pregunt\u00f3: \u00bfC\u00f3mo piensas arreglar esto? Y Jos\u00e9 dijo: \u00bfQu\u00e9 te importa este<br \/>\nasunto? Toma el hacha, corta esta grada perpendicularmente, de arriba abajo, y<br \/>\nencu\u00e1drala regularmente en sus cuatro \u00e1ngulos. Jes\u00fas observ\u00f3: S\u00ed, har\u00e9 lo que me<br \/>\nmandes. Pero expl\u00edcame lo que quieres hacer de esta madera que pules con tanto arte<br \/>\npor medio de cuerda, de comp\u00e1s y de medida. Jos\u00e9 replic\u00f3: Tres veces ya me has<br \/>\ninterrogado sobre este trabajo, que no puedes conocer y comprender. Jes\u00fas insinu\u00f3:<br \/>\nPrecisamente por ello, te interrogo y me informo, a fin de saber la verdad. Y Jos\u00e9<br \/>\nexplic\u00f3: Quiero construir un trono real para el soberano, y la madera de una de las<br \/>\ngradas resulta insuficiente. Jes\u00fas dijo: H\u00e1zmela ver. Dijo Jos\u00e9: Es este trozo de madera<br \/>\nque ves ante ti. Pregunt\u00e9 Jes\u00fas: \u00bfCu\u00e1ntos palmos tiene de largo? Jos\u00e9 contest\u00e9: Uno de<br \/>\nlos lados debe tener doce palmos, y el otro lo mismo. Y Jes\u00fas torn\u00e9 a preguntar: \u00bfY<br \/>\ncu\u00e1l es la longitud de esta pieza? Jos\u00e9 contest\u00e9: Quince palmos. Y Jes\u00fas dijo: Est\u00e1<br \/>\nbien. Ve en silencio a ocuparte en tu obra, y no temas nada. Y, tomando el hacha,<br \/>\nJes\u00fas parti\u00f3 en tres la madera que med\u00eda quince palmos. Y, cort\u00e1ndola por la mitad, la<br \/>\ndividi\u00f3 en dos troncos, puso el hierro sobre la madera, y se sent\u00f3. Y sobrevino .Mar\u00eda,<br \/>\ny le dijo: Hijo m\u00edo, \u00bfhas terminado la obra que comenzaste? Y Jes\u00fas no sin<br \/>\nindignaci\u00f3n, repuso: S\u00ed, la termin\u00e9. Mas \u00bfpor qu\u00e9 me forz\u00e1is a aprender todo g\u00e9nero de<br \/>\nlabores? Verdaderamente, \u00bfnecesito yo aprender nada? Y a ti, \u00bfqu\u00e9 cuidado te aprieta<br \/>\na ocuparte de m\u00ed a costa de tanta agitaci\u00f3n e inquietud? Y, despu\u00e9s de hablar as\u00ed, Jes\u00fas<br \/>\nse call\u00f3.<br \/>\n9. Y lleg\u00f3 Jos\u00e9, y, viendo la madera dividida en dos partes, exclam\u00f3: Hijo m\u00edo, \u00bfqu\u00e9<br \/>\nestropicio es \u00e9ste, que tan grave perjuicio me causa? Jes\u00fas replic\u00f3: \u00bfQuieres decirme<br \/>\nqu\u00e9 he hecho que te perjudique? Jos\u00e9 repuso: Una de las dos maderas es demasiado<br \/>\npeque\u00f1a, y la otra demasiado grande. \u00bfPor qu\u00e9 las has cortado de tal modo que no se<br \/>\nadapten apropiadamente en sus dos lados? Y Jes\u00fas dijo: Las he cortado de ese modo<br \/>\npara que queden sim\u00e9tricas. Dijo Jos\u00e9: \u00bfC\u00f3mo puede ser eso? Mas Jes\u00fas dijo: No te<br \/>\ndisgustes. Agarra las piezas por sus dos lados, mide separadamente cada una de ellas,<br \/>\ny entonces comprender\u00e1s. Y Jos\u00e9, tomando una de las dos piezas de madera, la midi\u00f3,<br \/>\ny era doce palmos de larga. Luego, midi\u00f3 la otra pieza, y comprob\u00f3 que daba la misma<br \/>\nlongitud. Y la madera no era corta, en verdad, pero, en vez de quince palmos, ten\u00eda<br \/>\nveinticuatro, divididos en dos piezas de doce pies. Tal fue el milagro que Jes\u00fas realiz\u00f3<br \/>\ndelante de Mar\u00eda y de Jos\u00e9 y en seguida, saliendo presuroso de la casa, fue a juntarse<br \/>\ncon los ni\u00f1os de la poblaci\u00f3n, en el lugar en que se encontraban reunidos. A su vista,<br \/>\ntodos se acercaron alegremente a su encuentro. Y, puestos ante \u00e9l de hinojos, lo<br \/>\ninterrogaron, diciendo: \u00bfQu\u00e9 haremos hoy, Jesusito? Y \u00e9ste contest\u00f3: Si me escuch\u00e1is,<br \/>\ny si os somet\u00e9is a mis \u00f3rdenes, ejecutad exactamente cuanto os mande. Y ellos<br \/>\nclamaron a una: S\u00ed, todos te somos afectos, y estamos sometidos a tu voluntad, en todo<br \/>\nlo que te plazca. Y Jes\u00fas les habl\u00f3 as\u00ed: No violent\u00e1is a nadie, no devolv\u00e1is mal por<br \/>\nmal, sed caritativos, y conduc\u00edos entre vosotros como amigos y como hermanos. Y<br \/>\nentonces yo tambi\u00e9n vivir\u00e9 entre vosotros con un coraz\u00f3n siempre ptesto a serviros. Y<br \/>\nlos ni\u00f1os le besaban y le abrazaban con j\u00fabilo. Y hab\u00eda all\u00ed un muchacho de doce a\u00f1os,<br \/>\nque, a consecuencia de violent\u00edsimos males de cabeza, hab\u00eda perdido la luz de sus ojos,<br \/>\ny no pod\u00eda andar con soltura, a menos que alguien lo guiase, llev\u00e1ndolo por la mano. Y<br \/>\nJes\u00fas se apiad\u00e9 de \u00e9l, y, poni\u00e9ndole la mano sobre la cabeza, le sopl\u00e9 en un o\u00eddo. Y, en<br \/>\nel mismo momento, se abrieron los ojos del ni\u00f1o, que recobr\u00f3 su visi\u00f3n normal. Y los<br \/>\nmuchachos que a tal milagro asistieron, lanzaron un grito, y marcharon a la ciudad a<br \/>\ncontar el prodigio insigne de un ciego a quien hab\u00eda devuelto la vista Jes\u00fas. Y multitud<br \/>\nde gentes acudieron de la ciudad a verlo, mas no lo encontraron. Porque Jes\u00fas hab\u00eda<br \/>\ndesaparecido, y se escondi\u00f3, para no ser notado del p\u00fablico.<br \/>\n10. Algunos d\u00edas despu\u00e9s, Jos\u00e9 llev\u00f3 al rey, ante quien se prostern\u00f3, el trono que hab\u00eda<br \/>\nconstruido. Y el rey lo vio, y qued\u00f3 regocijado y satisfecho. Y orden\u00f3 que se diesen a<br \/>\nJos\u00e9, en abundancia, los recursos necesarios a su subsistencia. Y, recibi\u00e9ndolos, Jos\u00e9<br \/>\nmarch\u00f3 jubiloso a su casa.<br \/>\n11. Un d\u00eda, el rey invit\u00f3 a Jos\u00e9 a un banquete, al cual asistieron tambi\u00e9n pr\u00edncipes del<br \/>\nm\u00e1s alto rango. Y comieron, bebieron y se regocijaron todos en la mayor medida. Y el<br \/>\nrey dijo a Jos\u00e9: Anciano, voy a hacerte una petici\u00f3n, para que la ejecutes. Jos\u00e9 dijo:<br \/>\nOrdena, se\u00f1or. Y el rey dijo: Quiero que me construyas un palacio espl\u00e9ndido, con un<br \/>\nsal\u00f3n muy elevado y de puertas a dos batientes. Le dar\u00e1s las mismas dimensiones a lo<br \/>\nlargo que a lo ancho; pondr\u00e1s, alrededor, l\u00e1mparas y asientos; lo adornar\u00e1s con formas,<br \/>\ncontornos, figuras y dibujos elegantemente esculpidos; representar\u00e1s, sobre los<br \/>\ncapiteles, toda especie de animales; con el escoplo pulir\u00e1s las superficies, y con el<br \/>\ncincel formar\u00e1s ornamentos entrelazados; lo har\u00e1s accesible por una escalera<br \/>\ns\u00f3lidamente enclavijada; derrochar\u00e1s todos los recursos del arte decorativo; emplear\u00e1s<br \/>\nprofusi\u00f3n de maderas macizas de todas clases; y, por encima, colocar\u00e1s una c\u00fapula<br \/>\ncimbrada, que establecer\u00e1s sobre el plano de un templo, lo que sabes hacer a maravilla.<br \/>\nY por tu trabajo, te dar\u00e9 el doble de lo que necesitas para tu subsistencia. Jos\u00e9 dijo: S\u00ed,<br \/>\nrey, ejecutar\u00e9 tus \u00f3rdenes. Pero manda que me traigan maderas incorruptibles, para<br \/>\nque las examine. Y el rey dijo: Se har\u00e1 como quieres.<br \/>\n12. Y el rey, con los pr\u00edncipes de alto rango y con Jos\u00e9, se dirigi\u00f3 a un sitio pintoresco,<br \/>\nen que hab\u00eda hermosas praderas, numerosas fuentes, un estanque en forma de<br \/>\nanfiteatro y una elevada colina al borde del agua. Y el rey orden\u00f3 a Jos\u00e9 que midiese el<br \/>\nemplazamiento. Y Jos\u00e9 lo midi\u00f3 a lo largo y a lo ancho, como el rey le hab\u00eda mandado,<br \/>\ny se puso a construir.<br \/>\n13. Mas, cuando quiso rematar la labor de la c\u00fapula, hall\u00e9 que una pieza de madera no<br \/>\nse ajustaba a ella, por ser demasiado corta. Y Jos\u00e9, contrariado, no sab\u00eda qu\u00e9 hacer. Y,<br \/>\nen aquel instante, el rey sobrevino, y, advirtiendo la turbaci\u00f3n de Jos\u00e9, le pregunt\u00f3:<br \/>\n\u00bfPor qu\u00e9 est\u00e1s preocupado y sin trabajar? Respondi\u00e9le Jos\u00e9: He laborado en este<br \/>\nmaderamen con gran esfuerzo, y sali\u00f3 fallida mi obra. Y el rey dijo: Mandar\u00e9 que te<br \/>\ntraigan madera m\u00e1s larga.<br \/>\n14. Y, estando en esta conversaci\u00f3n, he aqu\u00ed que se les acerc\u00f3 Jes\u00fas, el cual,<br \/>\ninclin\u00e1ndose, se prostern\u00e9 ante el rey, que le dijo: Bien venido seas, hermoso ni\u00f1o, hijo<br \/>\n\u00fanico de tu padre. Y Jes\u00fas pregunt\u00f3: \u00bfPor qu\u00e9 est\u00e1is aqu\u00ed tristemente sentados,<br \/>\ndesocupados y silenciosos? Y el monarca repuso: Todo est\u00e1 acabado, como ves, y, sin<br \/>\nembargo, falta algo. Jes\u00fas dijo: \u00bfDe qu\u00e9 se trata? El rey dijo: Mira esta madera<br \/>\nesculpida, y comprobar\u00e1s que es demasiado corta, y que no encaja en la otra bien. Y<br \/>\nJes\u00fas dijo a Jos\u00e9: Toma el extremo de esta madera, y tenlo fuertemente asido. El rey,<br \/>\nfijando su mirada en Jes\u00fas, lo interrog\u00f3: \u00bfQu\u00e9 vas a hacer? Y Jes\u00fas, tomando el otro<br \/>\nextremo de la madera, dijo a Jos\u00e9: Tira en l\u00ednea recta, para que no se note que esta<br \/>\nmadera es demasiado corta. Y los all\u00ed presentes creyeron que el ni\u00f1o bromeaba. Mas<br \/>\nJos\u00e9 tuvo fe en la voluntad de Jes\u00fas, y, extendiendo la mano, se apoder\u00e9 de la madera,<br \/>\ny \u00e9sta se alarg\u00f3 en tres palmos.<br \/>\n15. Y, cuando el rey vio el prodigio que hab\u00eda hecho Jes\u00fas, temi\u00f3 a \u00e9ste, se prostern\u00e9<br \/>\nante \u00e9l, y lo abraz\u00f3. Y lo cubri\u00f3 con un vestido real, le ci\u00f1\u00f3 la cabeza con una diadema,<br \/>\ny lo envi\u00e9 a su madre. Y Jos\u00e9 termin\u00f3 todo el trabajo de la construcci\u00f3n. Y el rey, a<br \/>\nquien contento en extremo, gratific\u00f3 a Jos\u00e9 con mucho oro y con mucha plata, y lo<br \/>\nremiti\u00f3 a su casa lleno de alegr\u00eda.<br \/>\n16. Cuanto a Jes\u00fas, andaba siempre yendo y viniendo por los lugares que frecuentaban<br \/>\nsus amigos infantiles. Y \u00e9stos lo saludaban con mucho afecto, y se apresuraban a<br \/>\ncumplir cuanto \u00e9l les mandaba.<br \/>\n17. Y, un d\u00eda, Jes\u00fas, que hab\u00eda salido de su casa, recorr\u00eda la ciudad silenciosamente y a<br \/>\nescondidas, para que nadie lo viese. Y he aqu\u00ed que un muchachuelo, que lo divis\u00e9 y lo<br \/>\nreconoci\u00f3, lo sorprendi\u00f3 por la espalda, y agarr\u00e1ndolo, y zarande\u00e1ndolo, se puso a<br \/>\ngritar: Mirad todos, y ved al ni\u00f1o Jes\u00fas, al hijo del viejo, al que hace tantos milagros y<br \/>\ntantos prodigios. Inmediatamente fue asaltado por el demonio, y cay\u00f3 sin sentido al<br \/>\nsuelo. Y Jes\u00fas desapareci\u00f3, y \u00e9l se vio tan maltratado por los malos esp\u00edritus, que<br \/>\nyaci\u00f3 en tierra como muerto, durante tres horas. Y sobrevinieron sus padres, llenos de<br \/>\nsusto y deshechos en l\u00e1grimas. Y lo levantaron, y discurrieron por toda la poblaci\u00f3n en<br \/>\nbusca de Jes\u00fas, mas no lo hallaron. Entonces fueron, llorando, al encuentro del viejo<br \/>\nJos\u00e9, para rogarle que Jes\u00fas librase a su hijo de los malos esp\u00edritus. Y, cuando Jes\u00fas<br \/>\nconoci\u00f3 su pensamiento, y supo que el ni\u00f1o clamaba tambi\u00e9n por su propio alivio, se<br \/>\npresent\u00e9 a \u00e9ste aquel mismo d\u00eda, de s\u00fabito. Y el ni\u00f1o, cayendo a los pies de Jes\u00fas, le<br \/>\npidi\u00f3 el perd\u00f3n de sus faltas. Y Jes\u00fas le puso la mano sobre la cabeza y lo cur\u00f3.<br \/>\n18. Y, d\u00edas m\u00e1s tarde, Jes\u00fas, saliendo, se fue, como sol\u00eda, al lugar en que los ni\u00f1os se<br \/>\nreun\u00edan para jugar. Y, al verlo, todos lo acogieron con mucha alegr\u00eda, y lo recibieron<br \/>\ncon gran honor. Jes\u00fas les pregunt\u00f3: \u00bfQu\u00e9 hab\u00e9is deliberado y decidido que hagamos<br \/>\nhoy? Respondieron los ni\u00f1os: Pondremos como jefes nuestros a ti y a Zen\u00f3n, el hijo<br \/>\ndel rey. Nos dividiremos en dos campos, y uno de los bandos ser\u00e1 tuyo, y del hijo del<br \/>\nrey el otro. E iremos a jugar a la pelota, y veremos cu\u00e1l de los dos equipos triunfa en la<br \/>\ncontienda. Jes\u00fas dijo: Bien pensado. Y todos, de una y de otra parte, se pusieron de<br \/>\ncom\u00fan acuerdo.<br \/>\n19. Y, en aquel paraje, hab\u00eda una vieja torre muy grande y de muros muy elevados,<br \/>\ndelante de la cual se citaban siempre los ni\u00f1os de la ciudad para verificar sus juegos. Y<br \/>\nJes\u00fas dijo a Zen\u00f3n: \u00bfQu\u00e9 te propones hacer ahora? Lo dejo a tu albedr\u00edo. Zen\u00f3n<br \/>\nrepuso: Divid\u00e1monos, de nuevo, y de com\u00fan acuerdo, menores y mozalbetes, en dos<br \/>\ncampos, y luego iremos juntos a jugar a la pelota. Jes\u00fas dijo: Haz como gustes. Y<br \/>\nZen\u00f3n, congregando a sus compa\u00f1eros, los reparti\u00f3 en dos grupos, que avanzaron para<br \/>\nlanzar la pelota. Y Zen\u00f3n, que ten\u00eda el primer turno. lanz\u00f3 la pelota con tal br\u00edo, que,<br \/>\nremont\u00e1ndola a enorme altura, la hizo caer sobre la torre, a la que era muy dif\u00edcil subir<br \/>\ny bajar. Mas, queriendo recuperar la pelota, emprendi\u00f3 el penoso ascenso, y Saul, hijo<br \/>\ndel arist\u00f3crata Zacar\u00edas, se lanz\u00f3 en pos suyo. Y, tomando la cesta del juego con sus<br \/>\ndos manos, le asest\u00f3 por detr\u00e1s un golpe en la nuca. Y Zen\u00f3n cay\u00f3 a tierra, desde todo<br \/>\nlo alto de la torre, y muri\u00f3. Y Zacar\u00edas escap\u00f3 con todos los muchachos que hab\u00eda all\u00ed,<br \/>\ny Jes\u00fas se ocult\u00f3 a sus miradas, y desapareci\u00f3 tambi\u00e9n.<br \/>\n20. Entonces, un gran clamor se elev\u00e9 en la ciudad, y por todas partes se propalaba que<br \/>\nlos ni\u00f1os hab\u00edan matado al hijo del rey, que con ellos jugaba. Al o\u00edr esto, todos los<br \/>\nhabitantes se reunieron, y se dirigieron a la torre. Y el rey, los pr\u00edncipes, los grandes,<br \/>\nlos jefes, los dignatarios, los oficiales del ej\u00e9rcito, el ej\u00e9rcito entero, los parientes, los<br \/>\namigos, los esclavos, los siervos, hombres, mujeres, \u00edntimos, familiares y extranjeros,<br \/>\ntodos los que sab\u00edan la noticia, se apresuraron a ir a la torre, llorando y d\u00e1ndose golpes<br \/>\nde pecho. Y, con gran duelo, se lamentaban sobre el ni\u00f1o, que ten\u00eda nueve a\u00f1os y tres<br \/>\nmeses.<br \/>\n21. Despu\u00e9s de pasar tres horas en llantos y en gemidos, el rey y su s\u00e9quito abrieron<br \/>\nuna informaci\u00f3n, y se interrogaban los unos a los otros, a fin de saber qui\u00e9n hab\u00eda<br \/>\ncometido el criminal atentado. Y todos dijeron a una: Nadie sabe lo que ha ocurrido<br \/>\nm\u00e1s que los ni\u00f1os que en este sitio se hallaban jugando. Entonces el rey orden\u00e9 que se<br \/>\nlevantase el cad\u00e1ver de su hijo, y que se lo llevase al palacio. Y mand\u00f3 juntar a todos<br \/>\nlos ni\u00f1os de la ciudad, desde el mayor hasta el menor, y los llevaron a su presencia.<br \/>\nCuando hubieron llegado, el rey comenz\u00f3 por dirigirles palabras bondadosas, y les<br \/>\ndijo: Hijos m\u00edos, declarad qui\u00e9n de entre vosotros ha causado esta desgracia. S\u00e9 que no<br \/>\nhab\u00e9is obrado adrede, y que esto ha ocurrido muy a vuestro pesar, y quiz\u00e1 sin vuestra<br \/>\nnoticia: Los ni\u00f1os respondieron un\u00e1nimes: \u00a1Oh rey, la raz\u00f3n te asiste! Pero \u00bfqui\u00e9n de<br \/>\nentre nosotros hubiera osado cometer esa acci\u00f3n homicida de matar al hijo del rey,<br \/>\nentreg\u00e1ndose \u00e9l mismo a la perdici.\u00f3n y a una muerte inevitable? El rey repuso: Os<br \/>\ndije que escuchar\u00edais de m\u00ed frases ben\u00e9volas. Pero ahora os repito que procur\u00e9is no<br \/>\nexasperarme, y no encender en mi coraz\u00f3n la furia. Por el momento nada ten\u00e9is que<br \/>\ntemer. Pero descubridme la verdad. \u00bfQui\u00e9n es el autor del golpe que ha hecho perecer<br \/>\na mi hijo con una muerte cruel y prematura? Si alguno me lo manifiesta, lo har\u00e9<br \/>\ncompa\u00f1ero de mi trono, lo asociar\u00e9 a mi grandeza, y a sus padres les dar\u00e9 poder y<br \/>\nrango. Los ni\u00f1os dijeron: \u00a1Oh rey, justo es tu mandato! Pero a la pregunta que nos<br \/>\nhaces, contestamos, con toda veracidad, que ignoramos cu\u00e1l de nosotros es el autor del<br \/>\nhecho. No ten\u00e9is m\u00e1s que dos salidas ante vosotros, y, si espont\u00e1neamente prefer\u00eds la<br \/>\nvida a la muerte, evitar\u00e9is perder la primera en vuestra tierna edad. Temed los<br \/>\ntormentos y las sevicias que estoy decidido a ejercer sobre vosotros y sobre vuestros<br \/>\npadres. Descubridme la verdad sin ambages, y as\u00ed escapar\u00e9is a una muerte cierta. Y<br \/>\nellos contestaron: Henos aqu\u00ed delante de ti. Lo que hayas de hacer, hazlo presto.<br \/>\n22. Entonces el rey hizo que se llevase a los ni\u00f1os a la puerta del palacio, y que se<br \/>\ncolocasen entre ellos cantidades muy crecidas de oro y de plata. Y orden\u00e9 al jefe de los<br \/>\nverdugos que agarrase una espada de acero, y que la hiciese brillar sobre la cabeza de<br \/>\nlos ni\u00f1os que se acer casen a tomar su parte del tesoro. Y, luego que todos los ni\u00f1os,<br \/>\nuno a uno, fueron recogiendo su parte valientemente, y se retiraron sin miedo alguno,<br \/>\nse aproxim\u00f3 el matador del hijo del rey. Y, cuando vio relucir la espada en la mano del<br \/>\nverdugo, le entr\u00f3 repentino temor y temblor. Y, en el espanto que el arma le produc\u00eda,<br \/>\nno pudiendo sostenerse ya sobre sus piernas, cay\u00f3 al suelo de bruces. Y le<br \/>\npreguntaron: \u00bfPor qu\u00e9 temes y tiemblas? El ni\u00f1o repuso: Dejadme un instante, para<br \/>\nque me recobre, y recupere mis \u00e1nimos. Consintieron en ello, y lo interrogaron de<br \/>\nnuevo: \u00bfTe causa pavor la vista de esta espada? Y \u00e9l asinti\u00f3, diciendo: S\u00ed, me<br \/>\natemoriza mucho que me hag\u00e1is morir. Y el monarca indic\u00f3 al verdugo: Mete tu<br \/>\nespada en la vaina, para no provocar p\u00e1nico en el ni\u00f1o. Y \u00e9ste despu\u00e9s de un intervalo<br \/>\nde una hora, se levant\u00e9, y dijo: \u00a1Oh rey!, yo sab\u00eda qui\u00e9n es el asesino de tu hijo, pero<br \/>\nsent\u00eda escr\u00fapulo de darte su nombre. El rey replic\u00f3: D\u00e1melo, hijo m\u00edo, que vale m\u00e1s<br \/>\nque perezca el que es digno de muerte que no un inocente. Y el ni\u00f1o dijo: \u00a1Oh rey, tu<br \/>\nhijo ha sido muerto por el ni\u00f1o Jes\u00fas, el hijo del viejo! El rey, que tal oy\u00f3, qued\u00f3<br \/>\nestupefacto, y mand\u00f3 que se requiriese a Jes\u00fas, y que se lo intimase a comparecer ante<br \/>\n\u00e9l. Mas no se encontr\u00e9 a Jes\u00fas, sino s\u00f3lo a Jos\u00e9, a quien se detuvo, y se lo llev\u00e9 al<br \/>\ntribunal. Y, habi\u00e9ndose inclinado, y prosternado delante del rey, \u00e9ste le dijo: \u00a1Bien me<br \/>\nhas tratado hoy, anciano, en pago de los beneficios que te he hecho! \u00a1Por duplicado<br \/>\nacabas de pagarme mi ben\u00e9vola acogida! Jos\u00e9 repuso: \u00a1Oh rey, te ruego que no creas<br \/>\nen toda vana palabra que a tus o\u00eddos llegue! No te irrites contr\u00e1 m\u00ed, a pesar de mi<br \/>\ninocencia, ni a la ligera y temerariamente me juzgues, pues no soy responsable de la<br \/>\nsangre de tu hijo. El rey replic\u00f3: Ya conoc\u00eda yo tu esp\u00edritu de independencia y el<br \/>\nnatural ind\u00f3mito del ni\u00f1o Jes\u00fas. Viniste aqu\u00ed a tomar \u00f3rdenes de acuerdo con tus<br \/>\npreparativos, y yo ejecut\u00e9 cuanto fue de tu gusto. Jos\u00e9 suplic\u00f3 de nuevo: Te repito, oh<br \/>\nrey, que no des cr\u00e9dito a mentirosas especies, ni me hagas reproches sin testigos en su<br \/>\napoyo, porque no entiendo nada de lo que me hablas. El rey cort\u00f3 el di\u00e1logo<br \/>\nexclamando: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu hijo, para que yo lo vea? Jos\u00e9 jur\u00f3, diciendo: Por la vida<br \/>\ndel Se\u00f1or, ignoro d\u00f3nde est\u00e1 mi hijo. Y el rey exclam\u00f3: \u00a1Muy bien! \u00a1Primero se<br \/>\ncomete el homicidio, y despu\u00e9s se busca la impunidad en la fuga! Y orden\u00e9 que se<br \/>\nguardase estrechamente a Jos\u00e9, y dijo a los suyos: Id a recorrer toda la ciudad, hasta<br \/>\nque encontr\u00e9is al ni\u00f1o Jes\u00fas; arrestadlo, y conducidlo aqu\u00ed bien custodiado. Y<br \/>\ndiscurrieron por todas las calles y por todas las afueras de la poblaci\u00f3n, en busca de<br \/>\nJes\u00fas, mas no lo hallaron, y volvieron a comunicar al rey el resultado negativo de su<br \/>\npesquisici\u00f3n. Y el rey dijo a sus grandes: \u00bfQu\u00e9 haremos de ese viejo? Porque ha<br \/>\nfacilitado la huida de la madre y del hijo, y no se da con el paradero de este \u00faltimo.<br \/>\nLos pr\u00edncipes manifestaron: Manda que ante nosotros comparezca el viejo, y<br \/>\nsomet\u00e1moslo a otro interrogatorio, puesto que \u00e9l sabe d\u00f3nde est\u00e1n el hijo y su madre.<br \/>\nY el rey dijo: Ten\u00e9is raz\u00f3n. No llevar\u00e9 a m\u00ed la tumba, ni probar\u00e9 bocado, ni beber\u00e9, ni<br \/>\ndormir\u00e9, antes de que la sangre de ese ni\u00f1o no haya compensado la del m\u00edo.<br \/>\n23. Y, cuando hablaba de esta suerte, y deliberaba con respecto a Jos\u00e9, pregunt\u00e1ndose a<br \/>\ns\u00ed mismo con qu\u00e9 g\u00e9nero de muerte lo har\u00eda perecer, he aqu\u00ed que el mismo Jes\u00fas en<br \/>\npersona vino a present\u00e1rsele, e, inclin\u00e1ndose, se prostern\u00f3 ante \u00e9l. Y el rey clam\u00f3,<br \/>\nfurioso: A tiempo llegas, ni\u00f1o Jes\u00fas, verdugo y matador de mi hijo. Mas Jes\u00fas repuso:<br \/>\n\u00bfPor qu\u00e9, oh rey, est\u00e1s tan enojado? \u00bfPor qu\u00e9 tu coraz\u00f3n parece henchido de turbaci\u00f3n,<br \/>\nde c\u00f3lera y de furia? \u00bfPor qu\u00e9 me muestras un semblante tan descompuesto? No<br \/>\nemplees conmigo un lenguaje tan injusto: que no es digno de reyes, y de monarcas<br \/>\npoderosos, condenar a alguien sin testigos de cargo. El rey replic\u00f3: Si te declaro digno<br \/>\nde muerte, es sobre la fe de numerosos testigos. Jes\u00fas opuso: No basta. Ante todo,<br \/>\ninf\u00f3rmate, interroga, razona, y luego juzga en verdad y en derecho. Y, si soy digno de<br \/>\nmuerte, haz lo que los jueces con poder leg\u00edtimo hacen en estos casos. Pero el rey<br \/>\ncontest\u00f3: No nos aturdas con vanos discursos, y dinos claramente lo que ha causado la<br \/>\np\u00e9rdida de mi hijo. Jes\u00fas redarguy\u00f3: Si crees en mi palabra, y, si aceptas el testimonio<br \/>\nque enuncio, sabe que soy inocente de ese hecho. Pero, si quieres condenarme<br \/>\nligeramente y con temeridad, llama a tu testigo, y ponlo en mi presencia, para que yo<br \/>\nlo vea. El rey dijo: Tienes raz\u00f3n. Y, acto seguido, hizo comparecer al matador de su<br \/>\nhijo, a quien pregunt\u00e9: Ni\u00f1o, \u00bfdepones contra Jes\u00fas? El culpable respondi\u00f3: S\u00ed,<br \/>\ndepongo formalmente contra \u00e9l. Esc\u00fachame y te lo revelar\u00e9 todo. Pero perm\u00edteme<br \/>\nhablar ante ti libremente. El rey dijo: Habla: Y el culpable se enfrent\u00f3 con Jes\u00fas,<br \/>\ndici\u00e9ndole: \u00bfNo te vi ayer en el juego de pelota? T\u00fa ten\u00edas la cesta en la mano; t\u00fa<br \/>\nsubiste con Zen\u00f3n a lo alto del muro, para recoger la pelota; t\u00fa le descargaste a dos<br \/>\nmanos un golpe por detr\u00e1s de la nuca; t\u00fa lo mataste, precipit\u00e1ndolo a tierra; y t\u00fa huiste<br \/>\nde all\u00ed en seguida. Jes\u00fas repuso: Est\u00e1 bien. Y, al o\u00edr esto, el rey, 1os pr\u00edncipes, los<br \/>\ngrandes, que estaban con \u00e9l, y todo el resto de la multitud popular, dijeron: \u00bfQu\u00e9 tienes<br \/>\nque responder a esta acusaci\u00f3n? Contestando a la pregunta con otra, Jes\u00fas dijo: Y, en<br \/>\nvuestra ley, \u00bfqu\u00e9 hay escrito a este prop\u00f3sito? Y todos clamaron a una: En nuestra ley<br \/>\nest\u00e1 escrito: El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre ser\u00e1<br \/>\nderramada. Y Jes\u00fas asinti\u00f3, diciendo: Ten\u00e9s razon.<br \/>\n24. Entonces el rey dijo: Indica c\u00f3mo debo tratarte y con qu\u00e9 g\u00e9nero de muerte te har\u00e9<br \/>\nperecer. Y Jes\u00fas dijo Siendo, como eres, juez de todos, \u00bfpor qu\u00e9 me pides eso a m\u00ed? El<br \/>\nrey contest\u00f3: S\u00ed, lo s\u00e9 muy bien, puesto que puedo hacer lo que me plazca. Mas yo<br \/>\nexijo que se me descubra la verdad, para juzgar con rectitud, a fin de no ser yo mismo<br \/>\njuzgado. Jes\u00fas insinu\u00f3: Si quieres interrogarme sobre el hecho, dentro de las formas<br \/>\nlegales, emitir\u00e1s un juicio inicuo, sin saberlo. El rey exclam\u00f3: \u00bfC\u00f3mo as\u00ed? Jes\u00fas dijo:<br \/>\n\u00bfIgnoras que todo hombre que ha perpetrado un crimen jura en falso, por temor a la<br \/>\nmuerte? Y los que, bajo juramento, atestiguan y deponen los unos por los otros, saben<br \/>\nmuy bien qui\u00e9n es el culpable. El rey arguy\u00f3: Si el culpable no eres t\u00fa, \u00bfpor qu\u00e9<br \/>\nrespondes siempre con un aluvi\u00f3n de palabras, declar\u00e1ndote inocente, y desmintiendo<br \/>\na los dem\u00e1s? Y Jes\u00fas declar\u00e9: Yo tambi\u00e9n s\u00e9 algo acerca de la causa de este crimen.<br \/>\nPero todo el que ha cometido una maldad, se apresura a protestar de que no es digno<br \/>\nde muerte. Y el rey replic\u00f3: No entiendo lo que dices. Si quieres que crea en la verdad<br \/>\nde tus palabras, pres\u00e9ntame un testigo que responda de ti, y ser\u00e1s absuelto. Y Jes\u00fas<br \/>\nobserv\u00f3: \u00a1Si ellos hablasen con sinceridad! Ninguno de ellos ignora y cualquiera<br \/>\npuede, por ende, atestiguar, que soy inocente. El rey repuso: A ellos, y no a ti,<br \/>\ncorresponde rendir ese testimonio. Jes\u00fas replic\u00f3: Su testimonio es falso y perjuro,<br \/>\nporque son amigos los unos de los otros, y yo soy un extranjero transe\u00fante y<br \/>\ndesconocido en la ciudad. \u00bfD\u00f3nde hallar\u00e9 el amigo ben\u00e9volo que examine mi causa<br \/>\ncon equidad, y que piense en hacerme justicia?<br \/>\n25. Y el rey dijo: Me atacas y contradices sin descanso, cabalmente en momentos de<br \/>\ntribulaci\u00f3n, en que no puedo m\u00e1s que llorar, lamentarme y darme golpes de pecho.<br \/>\nRespondi\u00f3 Jes\u00fas: \u00bfY qu\u00e9 quieres que haga? Heme aqu\u00ed traicionado por numerosos<br \/>\ntestigos, y puesto en tus manos. Haz lo que hayas resuelto hacer de m\u00ed. El rey dijo:<br \/>\n\u00bfPor qu\u00e9 sigues enfrentado conmigo? Yo s\u00f3lo te pido que me expliques la exacta<br \/>\nverdad, y s\u00f3lo quiero o\u00edr de tu boca la raz\u00f3n de que me hayas devuelto con tama\u00f1o mal<br \/>\nla benevolencia que us\u00e9 contigo. Y Jes\u00fas dijo: Si te decides a abrir una informaci\u00f3n<br \/>\nseria, y enterarte a fondo de las cosas, tu juicio ser\u00e1 verdaderamente justo. Mas el rey<br \/>\ninterrumpi\u00f3: \u00bfDe qui\u00e9n es el juicio justo? \u00bfDel que tiene un testimonio en su apoyo o<br \/>\ndel que no lo tiene? Respondi\u00f3 Jes\u00fas: Del que tiene un testimonio sincero, y sobre \u00e9l<br \/>\njuzga. Y el rey observ\u00f3: Y cuando alguien depone en favor suyo, \u00bfpuede juzg\u00e1rselo, s\u00ed<br \/>\no no? Jes\u00fas dijo: No. Y el rey a\u00f1adi\u00f3: Entonces, \u00bfpor qu\u00e9, deponiendo en tu propia<br \/>\ncausa, pretendes ser inocente? Jes\u00fas replic\u00f3: \u00a1Oh rey, si reclamas de m\u00ed un testimonio,<br \/>\nop\u00f3nme otro de la parte adversa, \u00fanico modo de que se compruebe qui\u00e9n es el bueno,<br \/>\ny qui\u00e9n el perverso! El rey contradijo, diciendo: La ley ordena a los jueces no juzgar a<br \/>\nnadie m\u00e1s que sobre testimonio. Trae aqu\u00ed tu testigo, como todos hacen, y te creer\u00e9. Y<br \/>\nGamaliel, que estaba presente all\u00ed, tom\u00e9 la palabra, y exclam\u00e9: \u00a1Oh rey, te suplico que<br \/>\nme escuches! En verdad, este ni\u00f1o es inocente. No lo condenes por las apariencias, con<br \/>\nmenosprecio de la justicia.<br \/>\n26. Y toda la multitud clam\u00e9 a gran voz: Ha sido disc\u00edpulo tuyo. He aqu\u00ed por qu\u00e9<br \/>\nhablas de \u00e9l en esos t\u00e9rminos. Y de nuevo el rey dijo a Jes\u00fas: \u00bfQu\u00e9 sentencia debo<br \/>\npronunciar contra ti con justicia? \u00bfA qu\u00e9 suplicios te entregar\u00e9? \u00bfCon qu\u00e9 muerte te<br \/>\nhar\u00e9 perecer? Jes\u00fas contest\u00f3: \u00bfPor qu\u00e9 quieres intimidarme con semejantes amenazas?<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 te propones, repiti\u00e9ndome siempre lo mismo? \u00bfY qu\u00e9 he de alegar en descargo<br \/>\nde mi persona? Si me juzgas conforme al uso legal, quedar\u00e1s exento de toda falta.<br \/>\nPero, si me entregas a la muerte de un modo arbitrario y tir\u00e1nico, sin curarte de los<br \/>\nprocedimientos de derecho, caer\u00e1 sobre ti el terrible juicio de Dios. Y el rey dijo:<br \/>\nVarias veces te he perdonado con paciencia. Pero t\u00fa no sientes ning\u00fan temor de m\u00ed, ni<br \/>\nte espantan en modo alguno mis amenazas, ni te haces cargo de la inmensa tristeza que<br \/>\nme abruma. Resp\u00f3ndeme d\u00e1ndome un testimonio y escaparas a la muerte. Jes\u00fas le<br \/>\nrespondi\u00f3: Dime lo que debo hacer, y lo har\u00e9. El rey repuso: Ahora me apiado de ti,<br \/>\nconsiderando tu tierna edad, y me inspiras respeto, porque eres hijo de una gran<br \/>\nfamilia. Pero, de otra parte, no puedo soportar el dolor de la desgracia reca\u00edda sobre mi<br \/>\nhijo. Desc\u00fabreme, pues, al verdadero culpable, seas t\u00fa o sea otro. Y Jes\u00fas contest\u00f3: Me<br \/>\nhe esforzado en vano en convencerte, puesto que no has dado cr\u00e9dito a mis palabras.<br \/>\nY, aunque s\u00e9 qui\u00e9n es el que merece la muerte, me he limitado a dar testimonio de m\u00ed<br \/>\nmismo, con exclusi\u00f3n de testimonio ajeno. Mas, ya que tanto insistes en que te<br \/>\npresente un testigo, voy a present\u00e1rtelo. Ll\u00e9vame a la habitaci\u00f3n en que yace tu hijo.<br \/>\n27. Y, una vez ante el cad\u00e1ver, Jes\u00fas clam\u00e9 a gran voz: Zen\u00f3n, abre los ojos, y ve cu\u00e1l<br \/>\nes el ni\u00f1o que te ha matado. Y s\u00fabitamente, como si hubiese sido sacado de su sue\u00f1o,<br \/>\nZen\u00f3n se despert\u00f3 e incorpor\u00e9. Y, con una mirada circular, contemplaba a todo el<br \/>\nmundo, y se admiraba de la multitud de pueblo, que se hallaba all\u00ed. A cuya vista,<br \/>\ntodos, padres y parientes, hombres y mujeres, grandes y chicos, lanzaron un grito, y,<br \/>\ncon l\u00e1grimas y transportes de j\u00fabilo, lo abrazaban y lo besaban, pregunt\u00e1ndole: Hijo,<br \/>\n\u00bfqu\u00e9 te ha sucedido, y c\u00f3mo te encuentras? El ni\u00f1o respondi\u00f3: Me encuentro bien. Y<br \/>\nJes\u00fas, a su vez, lo interrog\u00f3 en esta guisa: Dinos qui\u00e9n ha causado tu muerte violenta.<br \/>\nZen\u00f3n respondi\u00f3: Se\u00f1or, no eres t\u00fa el responsable de mi sangre, sino Api\u00f3n, el hijo del<br \/>\nnoble Zacar\u00edas. \u00c9l fue quien, con su cesta, me asest\u00f3 un golpe por detr\u00e1s, y me hizo<br \/>\ncaer a tierra desde aquella altura. Al o\u00edr esto, el rey y toda la multitud del pueblo,<br \/>\nfueron agitados por un vivo terror, y todos, llenos de miedo hacia Jes\u00fas, estaban<br \/>\nespantados, y dec\u00edan: Bendito sea el Se\u00f1or Dios de Israel, que obra con los hombres<br \/>\nseg\u00fan sus m\u00e9ritos y su derecho, y que procede como juez justo. En verdad, este nino es<br \/>\nDios o su enviado. Y Jes\u00fas dijo al monarca: Detestable rey de Israel, \u00bfcrees ahora<br \/>\nsobre mi palabra que soy inocente? Ya ves c\u00f3mo me he procurado a m\u00ed mismo el<br \/>\ntestimonio de que no soy responsable de la sangre de tu hijo, lo que te parec\u00eda una<br \/>\nmentira de mi parte. \u00a1Ah, mira a tu hijo, vuelto a la vida, sirvi\u00e9ndome de testigo, y<br \/>\ncubri\u00e9ndote de confusi\u00f3n! Sin embargo, yo te hab\u00eda prevenido, y repetido una y otra<br \/>\nvez la advertencia de que abrieses los ojos, que no te dejases enga\u00f1ar por falsos<br \/>\ndiscursos, y que no creyeses en muchachos indignos de fe. No me escuchaste, y ahora,<br \/>\nt\u00fa y todos tus conciudadanos, lament\u00e1is no haber sacado partido alguno de mi auxilio<br \/>\ntestifical. Y Gamaliel intervino, para decir lo mismo que Jes\u00fas, y para echar en cara al<br \/>\nrey que no hubiese cre\u00eddo en sus palabras.<br \/>\n28. Y el hijo del rey permaneci\u00f3 con vida el d\u00eda entero. Y, sentado en medio de<br \/>\naquellos personajes, conversaba con los grandes y con los pr\u00edncipes y les contaba<br \/>\nalguna visi\u00f3n sorprendente u otras maravillas prodigiosas. Todos, desde el m\u00e1s grande<br \/>\nhasta el m\u00e1s chico, fueron a prosternarse ante el hijo del rey, y a ofrecerle sus<br \/>\nservicios, hasta la hora en que, finada la tarde, cubri\u00f3 la noche la tierra con sus<br \/>\nsombras. Entonces Jes\u00fas interpelando de nuevo al resucitado, le dijo: Zen\u00f3n, hijo del<br \/>\nrey Baresu, vuelve a tu lecho, duerme y reposa, hasta el advenimiento del juez justo.<br \/>\nY, apenas Jes\u00fas hubo as\u00ed hablado, Zen\u00f3n se levant\u00f3 de su asiento, se acost\u00e9 en su<br \/>\ncama, y qued\u00e9 otra vez dormido. Y toda la multitud de gentes que vieron el milagro<br \/>\noperado por Jes\u00fas, presa de temor y de espanto, cay\u00f3 al suelo, y todos permanecieron,<br \/>\ndurante una hora, sin respiraci\u00f3n y como muertos. Despu\u00e9s, levant\u00e1ndose, cayeron<br \/>\ntodos a los pies de Jes\u00fas, y, entre l\u00e1grimas, le rogaban que devolviese de nuevo la vida<br \/>\nal resucitado. Mas Jes\u00fas exclam\u00f3: Rey, el mismo caso que t\u00fa hiciste de mis palabras<br \/>\ndulces y ben\u00e9volas, har\u00e9 yo de tus intercesiones suplicantes y ego\u00edstas. Porque, en esta<br \/>\nciudad, nadie ha pronunciado una sola frase en mi favor, antes al contrario, todos se<br \/>\nhan concitado y reunido contra m\u00ed, y me han condenado a la \u00faltima pena. Pero yo bien<br \/>\nte previne, advirti\u00e9ndote que mirases lo que hac\u00edas, y que m\u00e1s tarde te arrepentir\u00edas, y<br \/>\nno ganar\u00edas nada. Y el rey dijo: \u00bfC\u00f3mo hubiera podido reconocer en ti a un Dios<br \/>\nencarnado y aparecido sobre la tierra, para mandar en la vida y en la muerte como<br \/>\ndue\u00f1o soberano? Y Jes\u00fas dijo: No es por tu causa, ni por mi propia vanagloria, por lo<br \/>\nque he devuelto a tu hijo la existencia, sino como respuesta a todas las vejaciones y a<br \/>\ntodos los ultrajes que de ti he recibido. Mas el rey implor\u00f3 otra vez: Escucha mi<br \/>\nplegaria y la de toda la multitud de mi pueblo, y haz que Zen\u00f3n de nuevo resucite.<br \/>\nJes\u00fas repuso: No temo a nadie, ni jam\u00e1s infer\u00ed mal a hombre alguno. Y no efectu\u00e9 el<br \/>\nmilagro en concepto de beneficio, sino para procurarme un testimonio que te diese a<br \/>\nconocer e identificase al matador de tu hijo. El rey insisti\u00f3, lloroso: No te encolerices<br \/>\ncontra m\u00ed, y no devuelvas con un mal el que yo te caus\u00e9. Jes\u00fas contest\u00f3: Tus ruegos<br \/>\nson in\u00fatiles. Si hubieses atendido a mis palabras, yo ten\u00eda el poder de hacer este<br \/>\nmilagro en favor tuyo, y en consideraci\u00f3n a la bondad que hab\u00edas usado conmigo.<br \/>\nEmpero t\u00fa olvidaste, y no tomaste en cuenta el prodigio que ante ti realic\u00e9, cuando la<br \/>\nconstrucci\u00f3n de tu palacio, aumentando una pieza de madera en la medida que faltaba.<br \/>\nAs\u00ed, pues, no te soy deudor de gratitud alguna, puesto que no has cre\u00eddo en m\u00ed, y has<br \/>\nanulado, con una manifestaci\u00f3n de hostilidad, toda la benevolencia espont\u00e1nea y todos<br \/>\nlos obsequios amistosos con que me hab\u00edas gratificado anteriormente. Y el rey dijo<br \/>\ntodav\u00eda: \u00d3yeme, Jes\u00fas. En el exceso de mi turbaci\u00f3n y de mi duelo, no era<br \/>\nverdaderamente capaz de prever nada. Completamente aturdido y enloquecido, en<br \/>\nfuerza de llorar y a causa del tumulto, perd\u00ed la cabeza y el recuerdo de todo. Mas Jes\u00fas<br \/>\nrespondi\u00f3, diciendo: Que yo hubiese producido la p\u00e9rdida de tu hijo, nadie de la<br \/>\nciudad lo hab\u00eda visto, y nadie pod\u00eda atestiguar, por tanto, que yo merec\u00eda la muerte. Y,<br \/>\naunque efectivamente hubiera causado la p\u00e9rdida de tu hijo, tampoco lo habr\u00eda visto<br \/>\nnadie. Pero todos sab\u00edan qui\u00e9n era el matador, y no lo han denunciado hasta el<br \/>\nmomento en que, resucitando al muerto, a todos los he confundido. Y, habiendo as\u00ed<br \/>\nhablado, Jes\u00fas sali\u00f3 vivamente de entre la multitud, y se ocult\u00f3 a las miradas de los<br \/>\nasistentes.<br \/>\n29. Y Jos\u00e9 fue sacado de la prisi\u00f3n, y puesto en libertad. Y varias personas fueron en<br \/>\nbusca de Jes\u00fas, y no lo encontraron. Y se interrogaban los unos a los otros, y dec\u00edan:<br \/>\n\u00bfQui\u00e9n ha visto al ni\u00f1o Jes\u00fas, el hijo de Jos\u00e9? Lo buscamos, para que venga a resucitar<br \/>\nal hijo del rey. Y recorrieron todas las afueras de la ciudad, sin encontrarlo. Y muchos<br \/>\ncreyeron en su nombre, y dec\u00edan: Un gran profeta se ha levantado entre nosotros. Y el<br \/>\nrey, todos los pr\u00edncipes y los habitantes de la ciudad redoblaron su duelo sobre el ni\u00f1o<br \/>\nfenecido, y se afligieron a\u00fan m\u00e1s, despu\u00e9s de la partida de Jes\u00fas.<br \/>\n30. Y el viejo Jos\u00e9 y su esposa Mar\u00eda desconfiaban del rey y de su ej\u00e9rcito, que pod\u00edan<br \/>\ndetenerlos a viva fuerza, y encarcelarlos. Y, aquella misma noche, salieron de su casa,<br \/>\ny huyeron de la ciudad, a escondidas y sin que nadie supiese nada. Al despuntar el d\u00eda,<br \/>\nsin dejar de caminar, buscaban con la mirada al ni\u00f1o. Y aconteci\u00f3 que, yendo hablando<br \/>\nentre s\u00ed, y pregunt\u00e1ndose el uno al otro, el mismo Jes\u00fas se lleg\u00f3, e iba con ellos<br \/>\njuntamente y en silencio. Y, reconoci\u00e9ndolo, su madre le dijo, entre l\u00e1grimas: Hijo<br \/>\nm\u00edo, bien ves las pruebas que pasamos, c\u00f3mo nos has puesto en mortal peligro, y<br \/>\nc\u00f3mo tu inocencia te ha salvado. \u00a1Cu\u00e1ntas veces no te encarec\u00ed que no te reunieses con<br \/>\ndesconocidos, ni con gentes de otra nacionalidad, que no saben qui\u00e9n eres! Jes\u00fas<br \/>\nrepuso: No te aflijas, madre, porque cuando os persiguieren en una ciudad, huir\u00e9is a<br \/>\notra.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De c\u00f3mo la Sagrada Familia march\u00f3 a la tierra de Cana\u00e1n. Travesuras inlantiles de Jes\u00fas XVIII 1. 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