{"id":246,"date":"2010-11-20T00:21:41","date_gmt":"2010-11-20T00:21:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.puntotarot.com\/v2\/?p=246"},"modified":"2010-11-20T00:21:41","modified_gmt":"2010-11-20T00:21:41","slug":"evangelios-apocrifos-evangelio-armenio-de-la-infancia-4-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.puntotarot.com\/v2\/evangelios-apocrifos-evangelio-armenio-de-la-infancia-4-parte\/","title":{"rendered":"Evangelios Ap\u00f3crifos. Evangelio Armenio de la infancia 4 parte"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #ff0000;\"><strong>Del nacimiento de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo en la caverna<\/strong><\/span><br \/>\nVIII 1. En aquellos d\u00edas, lleg\u00f3 un decreto de Augusto, que ordenaba hacer un<!--more--><br \/>\nempadronamiento por toda la tierra, y entregar al emperador los impuestos debidos al<br \/>\ntesoro, teniendo cada cual que pagar anualmente un diezmo calculado sobre el estado<br \/>\nnominativo de las personas pertenecientes a su casa. En vista de ello, Jos\u00e9 resolvi\u00f3<br \/>\npresentarse con Mar\u00eda al censo, para ser inscritos en \u00e9l ambos, as\u00ed como las dem\u00e1s<br \/>\npersonas de su familia. E inmediatamente enjaez\u00f3 su montura, y prepar\u00f3 todo lo<br \/>\npreciso para su subsistencia corporal. Y, tomando consigo a su hijo menor Jos\u00e9 coloc\u00f3<br \/>\na Mar\u00eda sobre el asno, y juntos partieron, siguiendo la ruta que se dirige hacia el Sur.<br \/>\n2. Y, cuando estuvieron a quince estadios de Nazareth, lo que hace nueve millas, Jos\u00e9<br \/>\nmir\u00f3 a Mar\u00eda, y vio que su semblante estaba alterado, sombr\u00edo y melanc\u00f3lico. Pens\u00f3<br \/>\nentre s\u00ed: H\u00e1llase en gestaci\u00f3n, y, a causa de su embarazo, no puede sostenerse bien<br \/>\nsobre su cabalgadura. Y pregunt\u00f3 a Mar\u00eda: \u00bfPor qu\u00e9 est\u00e1 triste y turbada tu alma? Y<br \/>\nMar\u00eda repuso: \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda estar alegre, encontr\u00e1ndome, como me encuentro,<br \/>\nencinta, y no sabiendo ad\u00f3nde voy? Jos\u00e9 dijo: Tienes raz\u00f3n, Mar\u00eda. Pero bendito sea el<br \/>\nSe\u00f1or Dios de Israel, que nos ha librado de la calumnia y de la denigraci\u00f3n de los<br \/>\nhombres. Y Mar\u00eda replic\u00f3: \u00bfNo te dije tiempo ha, en la esperanza de que me creyeses,<br \/>\nque yo no era consciente de falta alguna, y que me juzgabas con ligereza temeraria, a<br \/>\npesar de mi inocencia? Pero el Se\u00f1or de todas las cosas es quien me ha librado de<br \/>\nmortales peligros.<br \/>\n3. Y, despu\u00e9s de haber caminado una hora, Jos\u00e9 volvi\u00f3 a mirar a Mar\u00eda, y vio con<br \/>\nj\u00fabilo que \u00e9sta se estremec\u00eda de regocijo. Y Mar\u00eda lo interrog\u00f3: \u00bfPor qu\u00e9 me miras, y<br \/>\npor qu\u00e9 tu insistencia en preguntarme? Jos\u00e9 dijo: Es que me admiran los cambios de tu<br \/>\nrostro, tan pronto triste como alegre. Mar\u00eda dijo: Me exalto gozosamente, porque Dios<br \/>\nme ha preservado de las emboscadas del enemigo. Mas quiero, para instrucci\u00f3n tuya,<br \/>\nrevelarte una cosa nueva. Jos\u00e9 dijo: Veamos. Mar\u00eda dijo: Me alegro y me entristezco,<br \/>\nporque contemplo dos ej\u00e9rcitos compuestos de numerosos batallones: uno a la derecha<br \/>\ny otro a la izquierda. Los soldados del que se encuentra a la derecha, se muestran<br \/>\nalegres, y los del que se encuentra a la izquierda, tristes.<br \/>\n4. Al o\u00edr esto, Jos\u00e9 qued\u00f3 asombrado, y, sumi\u00e9ndose en reflexi\u00f3n, se dijo: \u00bfQu\u00e9<br \/>\nsignifica tan extra\u00f1a visi\u00f3n? Y, en el mismo momento, un \u00e1ngel se dirigi\u00f3 a Mar\u00eda, y le<br \/>\ndijo: Regoc\u00edjate, virgen y sierva del Se\u00f1or. \u00bfVes la se\u00f1al que te ha aparecido? Mar\u00eda<br \/>\ndijo: S\u00ed. El \u00e1ngel dijo: Hoy d\u00eda, los dolores de tu liberaci\u00f3n est\u00e1n pr\u00f3ximos. Las tropas<br \/>\nque divisas a la derecha las componen todas las multitudes del ej\u00e9rcito de los \u00e1ngeles<br \/>\nincorporales, que observan y esperan tu parto santo, para ir a adorar al ni\u00f1o reci\u00e9n<br \/>\nnacido, hijo del rey divino y soberano de Israel. Las tropas que divisas a la izquierda<br \/>\nson los batallones reunidos de la legi\u00f3n de los demonios de negros vestidos, los cuales<br \/>\naguardan el acontecimiento con gran turbaci\u00f3n, porque van a ser derrotados. Y,<br \/>\nhabiendo o\u00eddo estas palabras del \u00e1ngel, Jos\u00e9 y Mar\u00eda quedaron confortados, y rindieron<br \/>\nvivas acciones de gracia a Dios.<br \/>\n5. Y as\u00ed caminaban, en un fr\u00edo d\u00eda de invierno, el 21 del mes de t\u00e9b\u00e9th, que es el 6 de<br \/>\nenero. Y, como llegaron a un pasaje desolado, que hab\u00eda sido otrora la ciudad real<br \/>\nllamada Bethlehem, a la hora sexta del d\u00eda, que era un jueves, Mar\u00eda dijo a Jos\u00e9:<br \/>\nB\u00e1jame del asno, porque el ni\u00f1o me hace sufrir. Y Jos\u00e9 exclam\u00f3: \u00a1Ay, qu\u00e9 negra suerte<br \/>\nla m\u00eda! He aqu\u00ed que mi esposa va a dar a luz, no en un sitio habitado, sino en un lugar<br \/>\ndesierto e inculto, en que no hay ninguna posada. \u00bfD\u00f3nde ir\u00e9, pues? \u00bfD\u00f3nde la<br \/>\nconducir\u00e9, para que repose? No hay aqu\u00ed, ni casa, ni abrigo con techado, a cubierto del<br \/>\ncual pueda ocultar su desnudez.<br \/>\n6. Al cabo de mirar mucho, Jos\u00e9 encontr\u00f3 una caverna muy amplia, en que pastores y<br \/>\nboyeros, que habitaban y trabajaban en los contornos, se reun\u00edan, y encerraban por la<br \/>\nnoche sus reba\u00f1os y sus ganados. All\u00ed hab\u00edan hecho un pesebre para el establo en que<br \/>\ndaban de comer a sus animales. Mas, en aquel tiempo, por ser de invierno crudo, los<br \/>\npastores y los boyeros no se encontraban en la caverna.<br \/>\n7. Jos\u00e9 condujo a ella a Mar\u00eda. La introdujo en el interior, y coloc\u00f3 cerca de la Virgen a<br \/>\nsu hijo Jos\u00e9, en el umbral de la entrada. Y \u00e9l sali\u00f3, para ir en busca de una partera.<br \/>\n8. Y, mientras caminaba, vio que la tierra se hab\u00eda elevado, y que el cielo hab\u00eda<br \/>\ndescendido, y alz\u00f3 las manos, como para tocar el punto en que se hab\u00edan reunido tierra<br \/>\ny cielo. Y observ\u00f3, en torno suyo, que los elementos aparec\u00edan entorpecidos y como en<br \/>\nestado bruto. Los vientos, inm\u00f3viles, hab\u00edan suspendido su curso, y los p\u00e1jaros hab\u00edan<br \/>\ndetenido su vuelo. Y, mirando al suelo, divis\u00f3 un jarro nuevo, cerca del cual, un<br \/>\nalfarero amasaba arcilla, haciendo adem\u00e1n de juntar sus dos manos, que no se<br \/>\njuntaban. Todos los dem\u00e1s seres ten\u00edan los ojos puestos en lo alto. Contempl\u00f3 tambi\u00e9n<br \/>\nreba\u00f1os, que un pastor conduc\u00eda, pero que no marchaban. El pastor bland\u00eda su cayado,<br \/>\nmas no pod\u00eda pegar a los carneros, sino que su mano permanec\u00eda tensa y elevada hacia<br \/>\narriba. Por un barranco irrump\u00eda un torrente, y unos camellos que pasaban por all\u00ed,<br \/>\nten\u00edan puestos sus labios en el borde del barranco, peros no com\u00edan. As\u00ed, en la hora del<br \/>\nparto de la Virgen Santa, todas las cosas permanec\u00edan como fijadas en su actitud.<br \/>\n9. Mirando m\u00e1s lejos, Jos\u00e9 vio a una mujer, que ven\u00eda de la monta\u00f1a, y cuyos hombros<br \/>\ncubr\u00eda una larga t\u00fanica. Y fue a su encuentro, y se saludaron. Y Jos\u00e9 pregunt\u00f3: \u00bfDe<br \/>\nd\u00f3nde vienes, y ad\u00f3ndo vas, mujer? Y ella repuso: \u00bfY qu\u00e9 buscas t\u00fa, que me<br \/>\ninterrogas as\u00ed? Jos\u00e9 dijo: Busco una partera hebraica. La mujer dijo: \u00bfQui\u00e9n es la que<br \/>\nha parido en la caverna? Jos\u00e9 dijo: Es Mar\u00eda, que ha sido educada en el templo, y que<br \/>\nlos sacerdotes y todo el pueble me concedieron en matrimonio. Mas no es mi mujer<br \/>\nseg\u00fan la carne, porque ha concebido del Esp\u00edritu Santo. La mujer dijo: Est\u00e1 bien, pero<br \/>\nind\u00edcame d\u00f3nde se halla. Jos\u00e9 dijo: Ven y ve.<br \/>\n10. Y, mientras caminaban, Jos\u00e9 pregunt\u00f3 a la mujer: Te agradecer\u00e9 me des tu nombre.<br \/>\nY la mujer repuso: \u00bfPor qu\u00e9 quieres saber mi nombre? Yo soy Eva, la primera madre<br \/>\nde todos los nacidos, y he venido a ver con mis propios ojos mi redenci\u00f3n, que acaba<br \/>\nde realizarse. Y, al o\u00edr esto, Jos\u00e9 se asombr\u00f3 de los prodigios de que ven\u00eda siendo<br \/>\ntestigo, y que no se daban vagar unos a otros.<br \/>\n11. Habiendo llegado a la caverna, se detuvieron a cierta distancia de la entrada. Y, de<br \/>\ns\u00fabito, vieron que la b\u00f3veda de los cielos se abr\u00eda, y que un vivo resplandor se<br \/>\nesparc\u00eda de alto a abajo. Una columna de vapor ardiente se ergu\u00eda sobre la caverna, y<br \/>\nuna nube luminosa la cubr\u00eda. Y se dejaba oir el coro de los seres incorporales, \u00e1ngeles<br \/>\nsublimes y esp\u00edritus celestes que, entonando sus c\u00e1nticos, hac\u00edan resonar<br \/>\nincesantemente sus voces, y glorificaban al Alt\u00edsimo.<br \/>\nDe c\u00f3mo Eva, nuestra primera madre, y Jos\u00e9 llegaron a la caverna con premura, y<br \/>\nvieron el parto de la muy Santa Virgen Mar\u00eda<br \/>\nIX 1. Y, cuando Jos\u00e9 y nuestra primera madre vieron aquello, se prosternaron con la<br \/>\nfaz en el polvo, y, alabando a Dios en voz alta, lo glorificaban, y dec\u00edan: Bendito seas,<br \/>\nDios de nuestros padres, Dios de Israel, que, por tu advenimiento, has realizado la<br \/>\nredenci\u00f3n del hombre; que me has restablecido de nuevo, y levantado de mi ca\u00edda; y<br \/>\nque me has reintegrado en mi antigua dignidad. Ahora mi alma se siente engrandecida<br \/>\ny pose\u00edda de esperanza en Dios mi Salvador.<br \/>\n2. Y, despu\u00e9s de haber hablado as\u00ed, Eva, nuestra primera madre, vio una nube que<br \/>\nsub\u00eda al cielo, desprendi\u00e9ndose de la caverna. Y, por otro lado, aparec\u00eda una luz<br \/>\ncentelleante, que estaba puesta sobre el pesebre del establo. Y el ni\u00f1o tom\u00f3 el pecho de<br \/>\nsu madre, y abrev\u00f3 en \u00e9l leche, despu\u00e9s de lo cual volvi\u00f3 a su sitio, y se sent\u00f3. Ante<br \/>\neste espect\u00e1culo, Jos\u00e9 y nuestra primera madre Eva alabaron y glorificaron a Dios, y<br \/>\nadmiraron, estupefactos, los prodigios que acababan de ocurrir. Y dijeron: \u00bfQui\u00e9n ha<br \/>\no\u00eddo de boca de nadie una cosa semejante, ni visto con sus ojos nada de lo que<br \/>\nnosotros estamos viendo?<br \/>\n3. Y nuestra primera madre entr\u00f3 en la caverna, tom\u00f3 al ni\u00f1o en sus brazos, y lo<br \/>\nacarici\u00f3 con ternura. Y bendec\u00eda a Dios, porque el ni\u00f1o ten\u00eda un semblante<br \/>\nresplandeciente, hermoso y de rasgos muy abiertos. Y, envolvi\u00e9ndolo en pa\u00f1ales, lo<br \/>\ndeposit\u00f3 en el pesebre de los bueyes, y luego sali\u00f3 de la gruta. Y, de pronto, vio a una<br \/>\nmujer llamada Salom\u00e9, que proced\u00eda de la ciudad de Jerusal\u00e9n. Y, yendo hacia ella, le<br \/>\ndijo: Te anuncio una feliz y buena nueva. En esta gruta, ha tra\u00eddo al mundo un hijo una<br \/>\nvirgen que no ha conocido en absoluto var\u00f3n.<br \/>\n4. Y Salom\u00e9 repuso: Me consta que toda la ciudad de Jerusal\u00e9n la ha condenado como<br \/>\nculpable y digna de muerte. Y, a causa de su verg\u00fcenza y de su deshonra, ha huido de<br \/>\nla ciudad, para venir aqu\u00ed. Y yo, Salom\u00e9, he sabido, en Jerusal\u00e9n, que esa virgen ha<br \/>\ndado a luz un hijo var\u00f3n, y he venido, gozosa, para verlo. Nuestra primera madre Eva<br \/>\ndijo: Es cierto, y, sin embargo, su virginidad es santa, y permanece inmaculada.<br \/>\nSalom\u00e9 pregunt\u00f3: \u00bfY c\u00f3mo has podido enterarte de que contin\u00faa en estado virginal,<br \/>\ndespu\u00e9s del parto? Eva contest\u00f3: Cuando entr\u00e9 en esta gruta, vi una nube luminosa que<br \/>\nse cern\u00eda por encima de ella, y se o\u00eda, en las alturas, un rumor de palabras, con las que<br \/>\nel numeroso ej\u00e9rcito de los coros espirituales de los \u00e1ngeles bendec\u00edan al Alt\u00edsimo, y<br \/>\nexaltaban su gloria. Y, hacia el cielo, se elevaba como una niebla brillante. Salom\u00e9 le<br \/>\ndijo: Por la vida del Se\u00f1or, que no creer\u00e9 en tus palabras, antes de ver que una virgen<br \/>\nque no ha conocido var\u00f3n ha tra\u00eddo un hijo al mundo, sin concurso masculino. Y,<br \/>\npenetrando en la caverna, nuestra primera madre dijo a Mar\u00eda: Disponte, porque es<br \/>\npreciso, a que Salom\u00e9 te ponga a prueba y corrobore tu virginidad.<br \/>\n5. Y, cuando Salom\u00e9 entr\u00f3 en la caverna y, extendiendo la mano, quiso acercarla al<br \/>\nvientre de la Virgen, s\u00fabitamente una llama, que brot\u00f3 de all\u00ed con intenso ardor, le<br \/>\nquem\u00f3 la mano. Y, lanzando un grito agudo, exclam\u00f3: \u00a1Malhaya yo, miserable e<br \/>\ninfortunada, a quien mis faltas han extraviado gravemente! \u00bfQui\u00e9n ha producido en m\u00ed<br \/>\neste horror? Porque he pecado contra el Se\u00f1or, he blasfemado de \u00e9l, y he tentado al<br \/>\nDios vivo. \u00a1He aqu\u00ed que mi mano se ha convertido en un fuego ardiente!<br \/>\n6. Pero un \u00e1ngel, que estaba cerca de Salom\u00e9, le dijo: Extiende tu mano hacia el ni\u00f1o,<br \/>\naprox\u00edmala a \u00e9l, y quedar\u00e1s curada. Y, cayendo a los pies del ni\u00f1o, Salom\u00e9 lo bes\u00f3, y,<br \/>\ntom\u00e1ndole en sus brazos, lo acariciaba, y dec\u00eda: \u00a1Oh reci\u00e9n nacido, hijo del Padre<br \/>\ngrande y poderoso, ni\u00f1o Jes\u00fas, Mes\u00edas, rey de Israel, redentor, ungido del Se\u00f1or, t\u00fa te<br \/>\nhas manifestado en la ciudad de David! \u00a1Oh luz que te has levantado sobre la tierra, t\u00fa<br \/>\nnos has descubierto la redenci\u00f3n del mundo!<br \/>\n7. Salom\u00e9 a\u00f1adi\u00f3 a estas palabras otras parecidas, y, en el mismo momento, su mano<br \/>\nqued\u00f3 curada. Y, levant\u00e1ndose, ador\u00f3 al ni\u00f1o. Entonces, el \u00e1ngel le dirigi\u00f3 la palabra,<br \/>\ny le advirti\u00f3: Cuando vuelvas a Jerusal\u00e9n, no digas a nadie la visi\u00f3n que te ha<br \/>\naparecido, no sea que llegue a conocimiento del rey Herodes, antes que el ni\u00f1o Jes\u00fas<br \/>\nvaya al templo para la purificaci\u00f3n, despu\u00e9s de cuarenta d\u00edas. Salom\u00e9 repuso:<br \/>\nObedecer\u00e9, Se\u00f1or, conforme a tu voluntad. Y, de regreso en su casa, no comunic\u00f3 a<br \/>\nnadie las palabras que el \u00e1ngel le hab\u00eda dicho.<br \/>\nDe los pastores que vieron la natividad del Se\u00f1or<br \/>\nX 1. Y, cerca de aquel sitio, habitaban los pastores de que ya hemos hablado. Pero sus<br \/>\nreba\u00f1os de cabras y de ovejas no se recog\u00edan m\u00e1s que al caer la noche, en lugares<br \/>\napartados y lejanos, donde pastaban en las monta\u00f1as y en la llanura. Y, al oscurecer,<br \/>\ncada pastor reun\u00eda su reba\u00f1\u00f3, y velaba y guardaba sobre \u00e9l las vigilias de la noche. Y<br \/>\nhe aqu\u00ed que el \u00e1ngel del Se\u00f1or vino sobre los pastores, y la claridad de Dios los cerc\u00f3<br \/>\nde resplandor. Y tuvieron gran temor y, lanzando gritos, se congregaron en un mismo<br \/>\nlugar, y dijeron los unos a los otros: \u00bfQu\u00e9 palabra es \u00e9sta que hasta nosotros ha<br \/>\nllegado, y que no conocemos?<br \/>\n2. Mas el \u00e1ngel les dijo de nuevo: No tem\u00e1is, hombres discretos e inteligentes que os<br \/>\nhab\u00e9is congregado Porque he aqu\u00ed que os doy nuevas de gran gozo, y es que os ha<br \/>\nnacido hoy mismo un salvador, que es el Cristo del Se\u00f1or, en la ciudad de David. Y<br \/>\nesto os ser\u00e1 por se\u00f1al. Cuando entr\u00e1is en la gruta, hallar\u00e9is a un ni\u00f1o envuelto en<br \/>\npa\u00f1ales y echado en un pesebre de bueyes Y, despu\u00e9s de haber o\u00eddo al \u00e1ngel, los<br \/>\npastores, en n\u00fa mero de quince, fueron aprisa al paraje que les indican aqu\u00e9l. Y,<br \/>\nviendo a Jes\u00fas, se prosternaron ante \u00e9l y lo adoraron. Y alababan en voz alta a Dios,<br \/>\ndiciendo: Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz y buena voluntad para con los<br \/>\nhombres. Y cada uno de los pastores volvk a su reba\u00f1o, alabando y glorificando al<br \/>\nCristo.<br \/>\nDe c\u00f3mo los magos llegaron con presentes, para adorar al ni\u00f1o Jes\u00fas reci\u00e9n nacido<br \/>\nXI 1. Y Jos\u00e9 y Mar\u00eda continuaron con el ni\u00f1o en la caverna, a escondidas y sin<br \/>\nmostrarse en p\u00fablico, para que nadie supiese nada. Pero al cabo de tres d\u00edas, es decir.<br \/>\nel 23 de t\u00e9beth, que es el 9 de enero, he aqu\u00ed que los magos de Oriente, que hab\u00edan<br \/>\nsalido de su pa\u00eds hac\u00eda nueve meses, y que llevaban consigo un ej\u00e9rcito numeroso,<br \/>\nllegaron a la ciudad de Jerusal\u00e9n. El primero era Melkon, rey de los persas; el segundo,<br \/>\nGaspar, rey de los indios; y el tercero, Baltasar, rey de los \u00e1rabes. Y los jefes de su<br \/>\nej\u00e9rcito, investidos del mando general, eran en n\u00famero de doce. Las tropas de<br \/>\ncaballer\u00eda que los acompa\u00f1aban, sumaban doce mil hombres, cuatro mil de cada reino.<br \/>\nY todos hab\u00edan llegado, por orden de Dios, de la tierra de los magos, su patria, situada<br \/>\nen las regiones de Oriente. Porque, como ya hemos referido, tan pronto el \u00e1ngel hubo<br \/>\nanunciado a la Virgen Mar\u00eda su futura maternidad, march\u00f3, llevado por el Esp\u00edritu<br \/>\nSanto, a advertir a los reyes que fuesen a adorar al ni\u00f1o reci\u00e9n nacido. Y ellos,<br \/>\nhabiendo tomado su decisi\u00f3n, se reunieron en un mismo sitio, y la estrella que los<br \/>\npreced\u00eda, los condujo, con sus tropas, a la ciudad de Jerusal\u00e9n, despu\u00e9s de nueve meses<br \/>\nde viaje.<br \/>\n2. Y acamparon en los alrededores de la ciudad, donde permanecieron tres d\u00edas, con los<br \/>\npr\u00edncipes de sus reinos respectivos. Aunque fuesen hermanos e hijos de un mismo<br \/>\npadre, ej\u00e9rcitos de lenguas y nacionalidades diversas caminaban en su s\u00e9quito. El<br \/>\nprimer rey, Melkon, aportaba, como presentes, mirra, \u00e1loe, muselina, p\u00farpura, cintas<br \/>\nde lino, y tambi\u00e9n los libros escritos y sellados por el dedo de Dios. El segundo rey,<br \/>\nGaspar, aportaba, en honor del ni\u00f1o, nardo, cinamomo, canela e incienso. Y el tercer<br \/>\nrey, Baltasar, tra\u00eda consigo oro, plata, piedras preciosas, perlas finas y zafiros de gran<br \/>\nprecio.<br \/>\n3. Y, cuando llegaron a la ciudad de Jerusal\u00e9n, el astro que los preced\u00eda, ocult\u00f3<br \/>\nmoment\u00e1neamente su luz, por lo que se detuvieron e hicieron alto. Y los reyes de los<br \/>\nmagos y las numerosas tropas de sus caballeros se dijeron los unos a los otros: \u00bfQu\u00e9<br \/>\nhacer ahora, y en qu\u00e9 direcci\u00f3n marchar? Lo ignoramos, porque la estrella nos ha<br \/>\nguiado hasta hoy, y he aqu\u00ed que acaba de desaparecer., abandon\u00e1nd\u00f3nos y dej\u00e1ndonos<br \/>\nen angustioso apuro. Vamos, pues, a informarnos respecto al ni\u00f1o, y busquemos el<br \/>\nlugar exacto en que est\u00e9, y despu\u00e9s proseguiremos nuestra ruta. Y todos convinieron<br \/>\nun\u00e1nimemente en que esto era lo m\u00e1s puesto en raz\u00f3n.<br \/>\n4. Y el rey Herodes, al ver la numerosa caballer\u00eda que acampaba, amenazadora,<br \/>\nalrededor de la ciudad, concibi\u00f3 vivo temor. Y, poni\u00e9ndose a reflexionar, se dijo:<br \/>\n\u00bfQui\u00e9nes son esos hombres que acampan ah\u00ed con un ej\u00e9rcito numeroso, y que<br \/>\ndisponen de una fuerza enorme, de tesoros, de vastas riquezas y de objetos de lujo?<br \/>\nNinguno de ellos ha venido a presentarse a m\u00ed, y sus jefes son en tal medida grandes y<br \/>\nvictoriosos, que no han dado un solo paso para cumplimentarme. Luego el rey mand\u00f3<br \/>\nllamar a los pr\u00edncipes de su corte y a sus m\u00e1s altos dignatarios y, reunidos en concejo,<br \/>\nse dijeron los unos a los otros: \u00bfC\u00f3mo obraremos con esas gentes, que traen un ej\u00e9rcito<br \/>\nnumeroso a sus \u00f3rdenes, y que son jefes aguerridos?<br \/>\n5. Y los pr\u00edncipes dijeron a Herodes: \u00a1Oh rey, ordena que se guarde bien esta ciudad<br \/>\npor los guerreros de tu guardia, no sea que esos extranjeros la sorprendan<br \/>\nclandestinamente, se apoderen de ella a viva fuerza, y conduzcan a los habitantes en<br \/>\ncautividad! El rey repuso: Habl\u00e1is bien, pero valg\u00e1monos antes de medios amistosos, y<br \/>\ndespu\u00e9s veremos. Y los pr\u00edncipes dijeron: \u00a1Oh rey, disp\u00f3n que todas tus tropas se<br \/>\nre\u00fanan, que desplieguen vigilante energ\u00eda, y que se mantengan atentas y sobre las<br \/>\narmas! Y, en el \u00ednterir, enviad a esas gentes como diputados a varones h\u00e1biles, que<br \/>\nvayan a parlamentar con ellos, y que les pregunten, al justo y en detalle, de d\u00f3nde<br \/>\nvienen y ad\u00f3nde van.<br \/>\n6. Entonces Herodes eligi\u00f3 a tres pr\u00edncipes, hombres doctos y letrados, para que fuesen<br \/>\na entrevistarse con los extranjeros de parte suya. Y, llegando a \u00e9stos, unos y otros se<br \/>\nsaludaron con mutua consideraci\u00f3n, y se sentaron. Y los pr\u00edncipes dijeron: Hombres<br \/>\nvenerables y reyes poderosos, explicadnos el motivo de vuestro advenimiento a<br \/>\nnuestro pa\u00eds. Los magos dijeron: \u00bfPor qu\u00e9 nos hac\u00e9is esa pregunta, si somos nosotros<br \/>\nlos que venimos a interrogaros? Procedemos de Persia, comarca lejana, y tenemos<br \/>\nprisa en proseguir nuestra ruta. Los pr\u00edncipes dijeron: Escuchadnos, por amor de Dios.<br \/>\nNuestro rey est\u00e1 en la ciudad, y, al notar que os establec\u00edais aqu\u00ed en observaci\u00f3n,<br \/>\nesperaba que os presentaseis a \u00e9l, pues querr\u00eda veros, o\u00edros, hablaros, y conversar con<br \/>\nvosotros. Mas, como no os apresuraseis a ir a visitarlo, nos ha enviado en vuestra<br \/>\nbusca, para invitaros a que os person\u00e9is en su palacio, a fin de informarse, con todo<br \/>\nrespeto, de vuestras intenciones, y saber lo que dese\u00e1is.<br \/>\n7. Los magos dijeron: \u00bfY para qu\u00e9 nos requiere vuestro rey? Si \u00e9l tiene alguna cuesti\u00f3n<br \/>\nque plantearnos, nosotros, por nuestra parte, nada tenemos que ver, nada que o\u00edr, nada<br \/>\nque manifestar a nadie. Los pr\u00edncipes dijeron: \u00bfVen\u00eds, pues, como amigos o con<br \/>\ndesignios violentos? Los magos dijeron: Libre y gozosamente hemos venido de<br \/>\nnuestra naci\u00f3n aqu\u00ed. Nadie nos ha sometido a semejante interrogatorio, \u00a1y vosotros<br \/>\npretend\u00e9is ahora sondearnos! Los pr\u00edncipes dijeron: El rey es quien nos ha mandado<br \/>\nvenir a veros, a o\u00edros y a hablaros. Desde que hab\u00e9is acampado en las afueras, un olor<br \/>\nde esencias arom\u00e1ticas ha salido de vuestras tiendas, y llenado toda nuestra ciudad.<br \/>\n\u00bfSois mercaderes, que os dedic\u00e1is al gran comercio, o poderosos se\u00f1ores familiares de<br \/>\nreyes, que tra\u00e9is en abundancia perfumes refinados de todas las flores preciosas, los<br \/>\ncuales tratan de cambiar en alg\u00fan pa\u00eds rico? Los magos dijeron: Nada de eso somos, ni<br \/>\nnada tenemos que vender, y s\u00f3lo preguntamos por nuestro camino.<br \/>\n8. Los pr\u00edncipes preguntaron: \u00bfQu\u00e9 camino? Y los magos contestaron: Aquel por el<br \/>\nque el Se\u00f1or nos conducir\u00e1, en la justicia, hasta el pa\u00eds del bien. Por orden de Dios y<br \/>\nde com\u00fan acuerdo, hemos venido aqu\u00ed. Hace nueve meses que nos pusimos en marcha,<br \/>\ny no pudimos a\u00fan llegar a tiempo a nuestro destino. La estrella que nos guiaba, nos<br \/>\npreced\u00eda de continuo, y, al terminar cada etapa de nuestro viaje, se estacionaba sobre<br \/>\nnuestras cabezas. Cuando, puestos de nuevo en camino, apresur\u00e1bamos la marcha, la<br \/>\nestrella, dejada atr\u00e1s, tomaba otra vez la delantera, y as\u00ed hasta este lugar. Ahora, su luz,<br \/>\nha desaparecido de nuestra vista, y, sumidos en la incertidumbre, no sabemos qu\u00e9<br \/>\nhacer.<br \/>\n9. Y los pr\u00edncipes fueron a contar al rey todo lo que les participaron los magos.<br \/>\nEntonces Herodes se decidi\u00f3 a ir en persona a entrevistarse con ellos, y, as\u00ed que estuvo<br \/>\nen su campamento, les pregunt\u00f3: \u00bfCon qu\u00e9 prop\u00f3sito hab\u00e9is hecho tan largo viaje a<br \/>\nesta tierra, con ej\u00e9rcito tan numeroso y con presentes tan ricos? Y los magos<br \/>\ncontestaron: Venimos de Persia, del Oriente. Por raz\u00f3n de nuestra nacionalidad, se nos<br \/>\nllama magos. Hemos llegado aqu\u00ed conducidos por una estrella, y la causa de nuestro<br \/>\nviaje es haber visto en nuestro pa\u00eds que un rey ha nacido en el pa\u00eds de Judea. Nuestro<br \/>\nobjeto es visitarlo y adorarlo.<br \/>\n10. Herodes, que tal oy\u00f3, qued\u00f3 profundamente turbado y empavorecido. \u00c9l interrog\u00f3 a<br \/>\nlos extranjeros: \u00bfDe qui\u00e9n hab\u00e9is sabido lo que dec\u00eds, o qui\u00e9n os lo ha contado? Y los<br \/>\nmagos respondieron: De ello hemos recibido de nuestros antepasados el testimonio<br \/>\nescrito, que se guard\u00f3 bajo pliego sellado. Y, durante largos a\u00f1os, de generaci\u00f3n en<br \/>\ngeneraci\u00f3n, nuestros padres y los hijos de sus hijos han permanecido en expectaci\u00f3n,<br \/>\nhasta el momento en que aquella palabra se ha realizado ante nosotros, puesto que en<br \/>\nuna visi\u00f3n se nos ha manifestado, por mandato de Dios y por ministerio de un \u00e1ngel. Y<br \/>\nhemos llegado a este lugar, que nos ha indicado el Se\u00f1or. Herodes dijo: \u00bfDe d\u00f3nde<br \/>\nproviene ese testimonio, s\u00f3lo de vosotros conocido?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Del nacimiento de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo en la caverna VIII 1. 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