Trabajos espirituales

Trabajos espirituales: 6.- Los cuatro elementos y los puntos cardinales

Viene de trabajos espirituales 5

Los 4 elementos y los puntos cardinales

(Recopilatorio por Kenny Puntotarot.com)

Elemento Tierra: “el reino especial de los Gnomos está al Norte” Influye sobre el temperamento de las personas  melancólicas. Su signo es el jerogífico del Toro y se les manda con la espada. Su soberano es Gob (para los Gnomos) Para dominar y servirse del elemento tierra no debemos dejarnos dominar  por la grosera concuspicencia pues esto nos haría juguetes de los Gnomos. En contra de esto debemos ser pacientes y laboriosos como los Gnomos. Su Metal Plomo.

Elemento Fuego: “el reino de  las Salamandras está  al Mediodía”, Influye sobre las personas sanguíneas. Su signo es el jeroglífico del León y se les manda con la varilla dentada o el tridente mágico. Su soberano es Djin para las Salamandras. Para dominar y servirse del elemento Fuego no debemos dejarnos dominar  por la cólera y la ira  pues esto irrita a las Salamandras. En contra de esto debemos ser enérgicos y fuertes como las Salamandras. Su Metal Hierro y Cobre.

Elemento Aire: El reino de los silfos está al Oriente,e influye sobre las personas de caracter bilioso. Su signo son los jeroglíficos del Águila y se les manda con los santos pantáculos. Su soberano es Paralda para los Silfos. Para dominar y servirse del elemento Aire no debemos dejarnos dominar  por la ligeresa y el capricho pues esto nos esclavos de los Silfos. En contra de esto debemos ser prontos y activos como los Silfos. Su Metal Oro y Plata.

Elemento Ag ua : El reino de las Ondinas está al occidente e influye sobre las personas de caracter flemático. Su signo son los jeroglíficos de Acuario y se les manda con la copa de las libaciones. Su soberano es Nicksa para las Ondinas. Para dominar y servirse del elemento agua no debemos dejarnos dominar  por una naturaleza blanda, fría y voluble pues esto nos haría víctimas de las Ondinas. En contra de esto debemos ser flexibles y atentos a las imágenes como las Ondinas. Su Metal el Mercurio. (Podría sustituirlo el Estaño).

en una palabra, es necesario vencerlos en su fuerza, sin dejarse nunca dominar por sus debilidades. Cuando haya conseguido tales disposiciones el mundo entero estará al servicio del sabio operador. Pasará, durante la tempestad, sin que la lluvia toque a su cabeza; el viento, no desarreglará un solo pliegue de su traje; cruzará el fuego sin quemarse; caminará sobre el agua y verá los diamantes a través del espesor de la tierra. Estas promesas, que pueden parecer hiperbólicas, no lo son más que en conceptos del vulgo; porque si el sabio no hace material y precisamente las cosas que estas palabras manifiestan. hará otras mayores y más admirables. Sin embargo, es indudable que se puede, por la voluntad, dirigir los elementos hasta cierto punto y cambiar o detener realmente los efectos.

La adivinación por las cuatro formas elementales que se llama aeromancia, hidromancia, piromancia y geomancia, se hace de diversos modos, dependiendo todas ellas de la voluntad y de la traslucidez o imaginación del operador. En efecto, los cuatro elementos no son más que instrumentos para ayudar a la segunda vista. La segunda vista es la facultad de ver en la luz astral. Esta segunda vista es natural como la primera vista, o vista sensible y ordinaria; pero no puede obtenerse resultado más que por la abstracción de los sentidos.

Los sonámbulos y los extáticos gozan naturalmente de la segunda vista; pero esa vista es tanto más lúcida cuanto más complete es la abstracción.
La abstracción se produce por la embriaguez astral, es decir, por una superabundancia de luz que satura completamente y hace, por consiguiente, inerte el instrumento nervioso. Los temperamentos sanguíneos están mejor dispuestos a la aeromancia, los biliosos a la piromancia, los pituitosos a la hidromancia y los melancólicos a la geomancia.

La aeromancia se confirma por la oniromancia o adivinación por los sueños; se suple ala piromancia con el magnetismo, a la hidromancia por la cristalomancia y la geomancia por la cartomancia. Estas son transposiciones y perfeccionamiento de métodos.

Pero la adivinación, de cualquier modo que pueda operarse, es peligrosa o, por lo menos inútil, porque descorazona, desalienta la voluntad y traba, por consiguiente, la libre acción, la libertad y fatiga el sistema nervioso.

Esto es completamente cierto si dicha lectura se hace basándose en una filosofía “predictiva” en la que el consultante no puede hacer otra cosa más que esperar la manifestación de los acontecimientos. Pero si tomamos en cuenta los métodos adivinatorios ya mencionados, y los basamos en el conocimiento de la causa – efecto en lo que aparece manifestado son proyecciones de un presente, podemos tomar dicha lectura para cambiar nuestro punto de referencia y mejorar el futuro.

De esta forma ya el método empleado dejaría de ser Adivinatorio y se convertiría en Guiatorio para el consultante.

Eliphas Levi Dogma y Ritual de la Alta Magia

(En rojo consideraciones, adaptaciones y arreglos de Kenny puntotarot.com)

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